Complicado contraataque político del Presidente

Por Rosendo Fraga.

El Presidente intenta reflotar su figura política pero a costa de profundizar las diferencias dentro del Gobierno, y generar así una situación que no contribuye a ordenar la economía. En la primera semana de octubre, el pedido del Presidente a los gobernadores y la CGT para realizar un acto conjunto con motivo del 17 de octubre -fecha fundacional del peronismo- y evitar la centralidad de la Vicepresidenta, mostró que la armonía del trío gobernante (Presidente, Vicepresidenta y ministro de Economía) comienza a dejar de funcionar. En la segunda semana del mes, esta situación hizo crisis, con Alberto Fernández criticando tanto al oficialismo como a la oposición, en el coloquio anual de IDEA, la reunión pública más importante del empresariado. Hizo alusión a la corrupción de la obra pública en el gobierno de Cristina Kirchner y al espionaje ilegal en el de Macri, sin nombrarlos. Insistió con auto-preguntas públicas respecto a su debilidad, contestándose “quién enfrentó la pandemia, quién enfrentó al FMI, quién está enfrentando a la guerra”. Este cambio de actitud no tiene hasta ahora sustento alguno en la opinión pública. Sólo uno de cada cuatro mantiene una imagen favorable sobre la gestión presidencial y más de dos tercios piensan que la situación económica será peor en los próximos meses. En la Casa Rosada existe malestar con Sergio Massa, acusándolo de desarrollar una estrategia internacional inconsulta con el Presidente. Hoy parecen lejos los meses de agosto y septiembre, en los cuales el oficialismo pareció abroquelarse detrás del intento de ordenar la economía, a cargo de Massa.

Los diversos actos que se realizan el 17 de octubre con motivo del 77° aniversario de la fundación del peronismo muestran las divisiones y antagonismos dentro del oficialismo. Cabe señalar que en los 33 años transcurridos desde 1989, el peronismo ha gobernado 27 de ellos y el no peronismo sólo 6. Hoy parece difícil comprender qué es el peronismo, pero su vigencia es concreta y real. El sindicalismo peronista tradicional, nucleado en la CGT, realiza un acto propio -sin invitar al Presidente- en el estadio del Club Obras Sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires. Reclamarán al Gobierno por la caída de los salarios -se negocian paritarias por encima del 100% anual- y un bono extraordinario a pagarse a fin de año. Pero sin hacerlo públicamente, exigen certeza sobre los 148.000 millones de pesos para las obras sociales sindicales, que estarían incluidos en el Presupuesto 2023. El más grande de los actos tiene lugar en la Plaza de Mayo, con el protagonismo del kirchnerismo. Participa La Cámpora liderada por Máximo Kirchner, el sector gremial disidente de la CGT, encabezado por Pablo Moyano, y las dos centrales sindicales combativas de la CTA. Lo hacen desde una postura abiertamente crítica hacia el Gobierno. Un tercer acto realizan en La Matanza los movimientos sociales oficialistas, encabezados por el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Nacional Campesino Indígena y otros, también sin invitar al Presidente. Reclamarán por la ampliación de los subsidios y la creación de uno para los indigentes, que reclamó públicamente la Vicepresidenta. El cuarto lo organiza una expresión tradicional del sindicalismo, las 62 Organizaciones Peronistas -que ha perdido vigencia en los últimos tiempos- y será en La Plata.

El oficialismo se muestra así dividido, lo que complica el plan de Massa para ordenar la economía y la gobernabilidad del Presidente, en momentos de fuerte tensión económico-social. Los organismos financieros internacionales y el empresariado local han reclamado cohesión política al oficialismo para respaldar el intento de ordenar la economía. La situación es muy diferente. El Presidente, que intenta reflotar un proyecto de reelección que hoy no tiene viabilidad, no fue invitado a ninguno de los cuatro actos y optó por refugiarse en la provincia de Buenos Aires, inaugurando una obra local en Cañuelas. El manejo del Congreso, en este contexto, se complica. En Diputados tiene previsto tratar el 26 de octubre el proyecto de Presupuesto. Pero no es seguro que lo haga, ya que han surgido cuestionamientos desde las propias filas del oficialismo, como sucediera meses atrás con el acuerdo con el FMI. En el Senado continúa demorada la sanción definitiva de la prórroga de cinco impuestos hasta 2027. Ello es por la enfermedad del Presidente del bloque oficialista, José Mayans, y la menor actividad que realiza la Vicepresidenta desde el atentado. Alberto Fernández no quiere que se suspendan las PASO -como reclaman muchos gobernadores y otros sectores del oficialismo- porque ve en ellas la posibilidad de mantener abierto su proyecto de reelección, que aparece desconectado de la realidad. 

Mientras tanto, en la oposición, también se profundizan las divisiones no sólo políticas, sino también ideológicas. El Jefe de Gobierno porteño lanzará su candidatura presidencial esta misma semana, en la reunión internacional de alcaldes para defender el medio ambiente que tendrá lugar en Buenos Aires. Ello tendrá una respuesta por parte de Patricia Bullrich, que buscará potenciar su figura en el interior del país, convocando un encuentro nacional de militantes y dirigentes, que tiene como antecedente el que acaba de realizar en Mar del Plata. El ex Presidente Mauricio Macri sigue dando señales de no rechazar su eventual candidatura, mientras impulsa la de María Eugenia Vidal, que hoy no parece tener posibilidades. En el sector justicialista de Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto ratificó su candidatura. En el radicalismo, Facundo Manes hace lo propio, aumentando sus críticas a Macri. Dentro de este partido, Gerardo Morales no descarta ser candidato, mientras que el sector que encabeza el senador Alfredo Cornejo parece encaminarse a una alianza con Patricia Bullrich, y el que responde a Martín Lousteau teje una alianza con Rodríguez Larreta. La denuncia mediática realizada por Elisa Carrió contra Mauricio Macri por espionaje en su contra, permitió a Alberto Fernández pedir su investigación judicial. Pero fue la visita de Eduardo Bolsonaro, hijo del Presidente de Brasil que busca su reelección, a la Argentina, lo que puso en evidencia el problema central de la oposición. Su ala derecha lo recibió: Joaquín De la Torre de Patricia Bullrich, Ramiro Marra de Javier Milei y Miguel Ángel Pichetto, próximo a Macri. Una actitud muy diferente a la que sostienen tanto el radicalismo como Rodríguez Larreta.

En conclusión: el Presidente intenta revitalizar su figura, en momentos en que la situación no lo acompaña y divide al oficialismo, complicando la economía; los cuatro actos con que el peronismo conmemora el 17 de octubre, muestran la división y la debilidad del Presidente, que no fue invitado a ninguno de ellos; esta división del oficialismo complica la gestión de Sergio Massa y la gobernabilidad del propio Presidente; por último, la oposición se muestra cada vez más dividida, no sólo políticamente, sino también ideológicamente, como lo puso en evidencia la visita de Eduardo Bolsonaro en plena campaña electoral de su padre.

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