Toma de distancia respecto a Ucrania en países líderes de América Latina

Por Rosendo Fraga.

La guerra en Ucrania comienza a dividir a América Latina. El 24 de marzo la Asamblea de las Naciones Unidas votó por el cese de las hostilidades de Rusia en Ucrania. La moción tuvo 140 votos favorables, 38 abstenciones y sólo 5 negativos. El grueso de América Latina votó a favor del cese de las hostilidades, lo que implicaba exigirle a Rusia que sus tropas dejaran de combatir. De esta manera, a favor votaron los cuatro países más grandes de América Latina por población y PBI: Brasil, México, Colombia y Argentina. También lo hicieron países que tienen gobiernos de centroizquierda, como Chile, Perú y Honduras, y lo mismo sucedió con los de centroderecha, como es el caso de Uruguay, Paraguay y Ecuador. Los cinco países que tienen una posición antinorteamericana no acompañaron la moción (se abstuvieron, votaron en contra o se ausentaron). Este fue el caso de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y El Salvador. Esta postura fue coincidente con la asumida por países claves de Asia y África, como son Arabia Saudita, Egipto, Nigeria e Indonesia. La posición de América Latina como región fue así coincidente con la de Europa, Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) y los aliados de Estados Unidos en el Indopacífico (Japón, Corea del Sur, Singapur, Australia y Nueva Zelanda). Pero ninguno de los países de América Latina y el Caribe se sumó a las sanciones económicas contra Rusia, que ejecutan los países de la OTAN, la Unión Europea -que en gran medida son los mismos- y sus aliados militares en Asia y Oceanía.

Pero hubo un cambio en la votación sobre la suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que tuvo lugar el 7 de abril. Los 140 votos positivos que obtuvo el llamado al cese de hostilidades a Rusia en marzo, se redujeron a 93 en la votación que tuvo lugar once días después, pese a que en los tres días previos a la segunda votación, se difundieron las imágenes de la masacre de civiles ucranianos en las afueras de Kiev. Del resto de países miembros, 24 votaron en contra, 51 se abstuvieron y 25 no estuvieron presentes al momento de votar. Entre los 47 países que cambiaron su posición en perjuicio de Ucrania y sus aliados, se encuentran los dos países más importantes de América Latina en población y PBI, que son Brasil y México. En este sentido, acompañaron el giro que hicieron en la misma dirección potencias subregionales como Arabia Saudita (que lideró el cambio de otras cuatro monarquías del Golfo), Indonesia (el país musulmán de mayor población), Egipto (líder en el Magreb) y Nigeria (el país más poblado de África y mayor productor de petróleo del continente). Es decir, que la actitud de México y Brasil fue coincidente con el giro de las potencias del mundo en desarrollo. En la región, produjeron el cambio de posición de Guyana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Granadinas, Surinam y Trinidad Tobago. Bolivia, Cuba y Nicaragua, que se habían abstenido en la votación del 24 de marzo, ahora votaron negativamente la moción contra Rusia. Venezuela, por su parte, optó por ausentarse. 

La decisión que adopte el G20 respecto a la exclusión de Rusia, mostrará los alineamientos de potencias grandes y medianas en el conflicto. Este grupo, si bien son 19 países y la Unión Europea, representan aproximadamente el 80% del PBI mundial, 70% del comercio internacional y 60% de la población, aunque sólo son el 20% de todos los países del mundo. Los miembros del G7 -las economías más grandes con sistema político liberal- han propuesto que se excluya a Rusia del grupo, pese a que no tiene un mecanismo de exclusión. Es decir, que resulta discutible cómo podría implementarse esa decisión, ni tampoco la mayoría necesaria para ello (si es mayoría simple, un tercio o la que fuere). Los miembros del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) ya han presentado la moción para que Rusia sea apartada del grupo, como parte de las sanciones por la invasión a Ucrania. Por su parte, las potencias del mundo en desarrollo que integran el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que incluye al primer país de América Latina por población y PBI, ya han anticipado su posición contraria. China, en la última votación de la exclusión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cambió de abstención a votar a favor de Rusia, mientras que Brasil, que había votado a favor de Ucrania, pasó a abstenerse (el Presidente Bolsonaro agradeció tras la votación el respaldo de Rusia a su posición en el conflicto de la Amazonia por el medio ambiente). El grupo que reúne a las potencias intermedias, que se denomina MITKA, se encuentra dividido entre las dos posturas. Australia y Corea del Sur coinciden con la posición del G7, con lo cual serían 9 países a favor de los 20. Indonesia, Turquía y México coincidirían con los BRICS. Argentina y Arabia Saudita, que no integran ninguno de los tres grupos mencionados, se sumarían también a la posición de los BRICS. Estos dos países, en la votación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cambiaron su voto anterior desfavorable a Ucrania, por abstenciones. El 20° miembro del G20 es la Unión Europea, que actúa como un país más, y votará por la exclusión de Rusia de este grupo.

La decisión respecto a la pertenencia de Rusia al G20 confirmará los alineamientos regionales frente a la guerra en Ucrania y la evolución favorable a Rusia en este ámbito. De acuerdo a lo mencionado en el punto anterior, frente a la posibilidad de excluir a Rusia, los miembros del G20 quedarían exactamente divididos por la mitad, con diez miembros en una posición y otro tanto en la contraria. Se trata de una decisión inédita para este grupo creado en 2008 frente a la crisis financiera internacional. Es una división económica, geográfica y cultural que muestra un mundo partido en dos. En las cinco votaciones anteriores en el marco de las Naciones Unidas sobre la guerra en Ucrania (la primera que condenó la invasión a Ucrania; la segunda exigiendo el cese de hostilidades; la tercera dentro del Consejo de Derechos Humanos; la cuarta es la condena a Rusia dentro del mismo; y la quinta realizada en el seno de la Agencia Internacional de Energía Atómica), siempre se impuso la postura favorable a Ucrania -que disminuyó en la última votación en la Asamblea de la ONU-. Pero en las cinco votaciones, las potencias del grupo BRICS no lo hicieron nunca contra Rusia. Ahora, en el G20, la relación de fuerzas marca dos grupos equivalentes. Económicamente, está dividido entre el mundo desarrollado con sistema político liberal por un lado, y el mundo emergente de acuerdo al PBI per cápita, no por el tamaño de su economía. Geopolíticamente se trata de la OTAN y sus aliados militares en Asia y Oceanía por un lado, con los BRICS y las potencias medianas de América Latina, Asia y África por el otro. En estos países no hay una división político-cultural: hay países con regímenes autoritarios y otros democráticos. 

En conclusión: la votación en la Asamblea de la ONU sobre la exclusión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos, mostró un giro favorable a Moscú de los dos países más grandes de América Latina: Brasil y México; ambos países acompañaron el giro que dieron en la misma dirección potencias intermedias de Asia y África: Indonesia, Arabia Saudita, Egipto, Nigeria, etc; la propuesta del G7 de excluir a Rusia del G20 dividiría los miembros en dos grupos de 10, creando una situación política compleja: G7 por un lado y BRICS por el otro; por último, este alineamiento implicaría una victoria relativa de Rusia, que viene siendo derrotada en las cinco votaciones internacionales que enfrentó, y confirma la división entre el mundo desarrollado y el emergente.

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