Latinoamérica: La difícil búsqueda de la gobernabilidad

Por Rosendo Fraga.

La elección presidencial de Brasil que se realiza en octubre, muestra clara ventaja del ex Presidente Lula, pero también cierta recuperación del Presidente Jair Bolsonaro. Tres meses atrás, las encuestas mostraban un triunfo en primera vuelta de Lula, con hasta 25 puntos de ventaja sobre el segundo. Ahora, con una ventaja del ex Presidente inferior a los 15 puntos, Bolsonaro podría entrar a la segunda vuelta. Este intenta reeditar su alianza electoral de hace 4 años con evangélicos y militares. Los líderes más relevantes de esta fe religiosa mantienen su apoyo al Presidente, que parece decidido a continuar con un militar como Vicepresidente. No se trataría del actual, el General Mourao, sino del ministro de Defensa, Braga Neto. A diferencia de la elección anterior, Bolsonaro ha formalizado alianzas con una parte de los partidos tradicionales que integran el sector denominado “centrao” -él se presenta por el Partido Liberal-, clave para articular las alianzas en el Parlamento y que durante el periodo que está terminando, permitió bloquear los numerosos pedidos de juicio político impulsados por la oposición contra el Presidente. El aumento del gasto social en beneficio de los sectores de menores ingresos es su estrategia clave para recuperar el voto popular. En el empresariado y los inversores -la excepción es el campo- predomina la idea de que Lula es el “mal menor” frente a la continuidad de Bolsonaro. En cuanto a la política exterior, mientras el ex Presidente cuestionó definidamente la invasión de Ucrania por parte de Rusia, en la votación de la OEA sobre el conflicto, Brasil fue uno de los cuatro países que no votó la condena a Putin, que fue ampliamente mayoritaria.

El nuevo Presidente chileno, Gabriel Boric, enfrenta dificultades para la articulación de su coalición antes de cumplir un mes de gobierno. Asumió con gestos simbólicos hacia la minoría mapuche, acusada de producir hechos violentos en el sur del país, en el marco de su reclamo de autonomía étnica. Cabe recordar que la Presidenta de la Asamblea encargada de reformar la Constitución, es una dirigente de esta etnia. El Presidente envió una delegación encabezada por la ministra del Interior -la figura política más importante del Gabinete-, a dialogar con los mapuches en el sur, y fue recibida con un acto de repudio que incluyó disparos de armas de fuego intimidatorios. Pese a ello, el Presidente ordenó el repliegue del millar de integrantes de las Fuerzas Armadas desplegados en el sur del país para prevenir acciones de los sectores mapuches radicalizados. En la capital del país, los estudiantes reiniciaron las protestas violentas como si no hubiera habido cambio de gobierno. Sus reclamos fueron el caldo de cultivo que proyectó a Boric a la política. Un manifestante fue herido de bala por los Carabineros, que son la principal fuerza de seguridad. A su vez, el proyecto que impulsa el Presidente para amnistiar a los detenidos y procesados por las protestas violentas que tuvieron lugar durante el gobierno de Piñera, está generando creciente malestar en comerciantes y vecinos que fueron víctimas de estas protestas.

En Perú, el Presidente enfrenta en el Congreso un intento de destitución, que ya fue presentado por 76 de los 130 legisladores que integran el Parlamento unicameral. Esta situación tiene lugar apenas cumplido medio año de gobierno de Pedro Castillo. La constitución peruana permite la remoción del Presidente por “inhabilidad moral”, una causa que da margen para interpretaciones subjetivas. El sistema político peruano se encuentra muy fraccionado y Castillo en la primera vuelta obtuvo poco más del 20% de los votos. Su partido, liderado por dirigentes de izquierda, se encuentra dividido. La suma de los partidos de derecha y centroderecha tiene mayoría. Pero para destituir al Presidente es necesaria la aprobación de 87 legisladores. En la madrugada del martes 26, 55 legisladores votaron a favor de la destitución, 54 en contra y 19 se abstuvieron, es decir, todavía lejos de la mayoría necesaria. Pero es probable que en semanas tenga lugar un nuevo intento. El “fujimorismo” -el ex Presidente Alberto Fujimori se ha beneficiado por la detención domiciliaria este mes de marzo- es el eje del intento de destitución. Cabe recordar que Keiko Fujimori -también acusada de corrupción- perdió la segunda vuelta por menos de un punto frente a Castillo. Hay que señalar que en el último periodo de gobierno, dos Presidentes fueron destituidos a través de este mecanismo.

En Uruguay, el Presidente Luis Lacalle Pou ganó el referéndum para convalidar su Ley de Urgente Consideración, clave para realizar las reformas que impulsa. Con 50% de popularidad, la posición defendida por el Presidente de no derogar obtuvo el mismo margen. El referéndum proponía revocar 135 artículos de esta ley, centrados especialmente en la economía y la seguridad. El Presidente uruguayo es el mandatario sudamericano que tiene un programa reformista de centroderecha más claro y que es visto como modelo por empresarios e inversores, como dos décadas atrás era Chile y luego lo fue Perú. Políticamente, el resultado convalida el bipartidismo uruguayo, entre una coalición de centroizquierda -el Frente Amplio- y otra de centroderecha, reunida en torno a las fuerzas políticas tradicionales, blancos y colorados. La posición sostenida por el Gobierno obtuvo el 49,86% y la de la oposición el 48,82%, un resultado muy ajustado que la deja bien parada. Pero una derrota de la convalidación de la ley habría sido un traspié importante para el Presidente, que hubiera tenido que abandonar sus intenciones reformistas y adoptar una estrategia política defensiva. Al margen de ello, cabe mencionar en la región: la elección presidencial colombiana comienza a polarizarse entre el candidato de centroizquierda, Gustavo Petro, y el de centroderecha, Federico Gutiérrez, que está más de 10 puntos debajo del primero; en Ecuador, el Presidente Guillermo Lasso parece encaminado a disolver el Congreso para realizar nuevas elecciones de Presidente y legisladores; en Nicaragua, se evidencian fisuras en el régimen del Presidente Daniel Ortega, que sumó una nueva renuncia -el representante en la Corte Penal Internacional- tras la efectuada por su embajador en la OEA; en El Salvador, el Presidente Nayib Bukele solicitó al Congreso -que controla- dictar el estado de sitio para frenar una creciente violencia de las “pandillas”, que provocó 76 homicidios en un día el sábado 26 de marzo en la capital y su entorno; en Venezuela, la política de estabilización económica va dando resultado, al mismo tiempo que el Presidente Maduro hace equilibrio entre su alianza con Putin y la propuesta de Estados Unidos de volver a comprar petróleo venezolano, dada la guerra en Ucrania.

En conclusión: Lula mantiene clara ventaja en la elección presidencial brasileña, pero Bolsonaro la va reduciendo y podría entrar en la segunda vuelta; en Chile, el nuevo Presidente Gabriel Boric enfrenta dificultades para la articulación de su coalición y en el manejo de los sectores más radicalizados; el Presidente peruano logró superar el proyecto de destitución presentado ante el Congreso, pero no supera su fragilidad política, que puede manifestarse en nuevos intentos de sacarlo del poder; por último, el ajustado triunfo del Presidente Lacalle en Uruguay en el referéndum respecto a su ley de reformas, le permite seguir adelante con sus políticas, aunque la oposición ha demostrado su fuerza.

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