Apoyo del Presidente a Rusia y división en el Congreso

Por Rosendo Fraga.

Las consecuencias de las declaraciones del Presidente en Moscú pidiendo apoyo para que Argentina se “independice” de Estados Unidos y el Fondo Monetario, han comenzado a manifestarse. Pese a los desmentidos iniciales, el Gobierno terminó por asumir que el Departamento de Estado ha hecho saber su malestar. La presencia en Casa Rosada del embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, durante la semana pasada confirmó la tensión en la relación bilateral entre Argentina y Estados Unidos. A ello se sumó que en el campo económico, la Administración Biden rechazó el pedido de 18 legisladores demócratas -sobre un total de 500- para que el Fondo Monetario no cobre sobretasas a la deuda argentina, como pide el Gobierno. La política exterior argentina busca así recuperar el nexo con Washington antes de que el board del organismo financiero internacional vote sobre la propuesta argentina. Es que ha surgido la posibilidad de una actitud “reglamentarista” de Estados Unidos en el Fondo que impida las soluciones flexibles que propone Argentina. A lo largo del mes de marzo, coincidirá la definición del contenido del memorando de entendimiento con el FMI, su votación en el Congreso y eventualmente su aprobación en el board, que podría prolongarse hasta abril. Ello coincidirá también con la crisis en torno a Ucrania, que de escalar militarmente, llevará a Estados Unidos a exigir a nivel global el alineamiento con su postura, lo que inevitablemente generará tensiones con Argentina. Cabe recordar que el 2 de abril se cumplen 40 años del desembarco argentino en Malvinas, acto para el cual el Gobierno está impulsando actitudes de exaltación nacionalista.

La división en el oficialismo frente al acuerdo con el Fondo es la segunda prioridad del Ejecutivo. Sobre 118 diputados del Frente de Todos, aproximadamente 30 se abstendrán, pero darán quórum. Ello no impediría la media sanción en la Cámara Baja, dado que la oposición ha anunciado que también lo dará, pero sin definir todavía su voto. Ese es el único acuerdo que se alcanzó en la cumbre de Juntos por el Cambio que tuvo lugar el 9 de febrero. Pero el problema central en el Congreso es hoy el Senado. El Presidente del bloque oficialista, el senador José Mayans, ha solicitado que el proyecto entre por Diputados. Es que el sondeo realizado entre los miembros de su bloque -que tiene 35 legisladores- muestra que hay críticas y resistencias al acuerdo con el FMI. Mientras tanto, la Vicepresidenta y autoridad máxima de la Cámara Alta, se sigue manteniendo en silencio. Las sesiones extraordinarias terminan el 28 de febrero y lo harán sin ningún proyecto tratado por ninguna de las dos Cámaras. Esto ha sucedido por la inacción que derivó por la renuncia de Máximo Kirchner a la Presidencia del bloque oficialista de Diputados. En las ordinarias que empiezan el 1° de marzo, el tema prioritario será el acuerdo con el Fondo Monetario. Cabe recordar que el 21 de marzo hay un nuevo vencimiento con el organismo internacional por 3.000 millones de dólares. En este marco, el sucesor de Máximo, Germán Martínez, ha logrado atenuar, pero no resolver la división del bloque. El Presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, enfrenta un desafío político importante: lograr que el acuerdo se apruebe.

Pero la fractura del Frente de Todos en el Congreso se ha transformado en la expresión de la división política del oficialismo y la anticipación de las candidaturas de 2023. Tras la renuncia, Máximo Kirchner revitaliza la estructura bonaerense de La Cámpora desde su cargo de Presidente del PJ provincial. La idea de que sea el candidato a gobernador de la provincia el año que viene, empieza a cobrar forma, vinculada a la idea de dividir la elección provincial de la nacional, cuya simultaneidad perjudicaría al candidato de La Cámpora. Esto explica el porqué de la alianza fáctica surgida entre el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni. La política se antepone a la ideología y ambos ven una amenaza en la estrategia de dicha agrupación. El Jefe de Gabinete, Juan Manzur, intenta recuperar el espacio perdido en el gobierno nacional, liderando a los gobernadores. Ha tomado como base las 10 provincias del llamado “Norte Grande”, que están reclamando la reducción de subsidios al transporte y servicios que favorecen al AMBA. Los dos gobernadores de la oposición que integran el grupo (Gerardo Morales en Jujuy y Gustavo Valdés de Corrientes) mantienen una posición independiente, y el primero de ellos -actual Presidente de la UCR- tiene diálogo directo con Alberto Fernández. Las intrigas y versiones sobre cambios en el Gabinete se intensifican y expanden, pero la estrategia de la Casa Rosada es postergarlos hasta después que se resuelva el acuerdo con el FMI. 

En la oposición, la lucha por las candidaturas domina la escena -al igual que en el oficialismo-, al mismo tiempo que crece la presión de los movimientos sociales. El crecimiento de Macri dentro del PRO le ha permitido ser aceptado como potencial árbitro de las candidaturas, aunque nadie descarta que finalmente busque la Presidencia. Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich son los dos candidatos formalmente planteados, que ya han comenzado sus campañas. El Jefe de Gobierno porteño, hace de la educación y la defensa de los intereses económicos del distrito porteño su bandera, pese a que esto último genera resistencias en el interior. Los mencionados gobernadores de Jujuy y Corrientes no apoyan el reclamo de la Capital. La Presidenta del PRO recorre el país y hace de la seguridad un tema central. Los piqueteros opositores, liderados por el Polo Obrero de orientación trotskista, el martes 15 realizan una protesta en la Ciudad de Buenos Aires, reclamando la ampliación de subsidios y el aumento del monto. Se trata del Plan Potenciar Trabajo, que tiene 1.300.000 beneficiarios que cobran 16.000 pesos al mes. Se estima que 200.000 de ellos están encuadrados en este sector. De los que responden al Gobierno, el más relevante es el Movimiento Evita, que controlaría 300.000 planes. Este apoya el acuerdo con el FMI por sus buenas relaciones con la Casa Rosada. Los dirigentes de los movimientos sociales sostienen que el monto de los subsidios se ha transformado en “irrelevante” para evitar la penetración del narcotráfico en los sectores vulnerables. 

En conclusión: las desafortunadas declaraciones del Presidente en Moscú, han generado el reclamo del Departamento de Estado y la negativa del Tesoro a apoyar el pedido argentino de eliminar los sobrecargos del FMI; en el Congreso, aproximadamente 30 diputados oficialistas no votarán el acuerdo con el organismo internacional, y la sorda resistencia del Senado se ha hecho sentir mientras la Vicepresidenta se mantiene en silencio; la oposición ha resuelto que dará quórum, pero no cómo votará, y en el oficialismo La Cámpora intenta retomar la iniciativa con la precandidatura de Máximo para la Gobernación de Buenos Aires; por último, en la oposición también domina el tema de las precandidaturas y los movimientos sociales comienzan a ganar la calle nuevamente.

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