Visión política de la variante Ómicron

Por Rosendo Fraga.

El sábado 27 de noviembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la urgencia en acelerar la vacunación para contener nuevas variantes peligrosas del Covid-19. La variante Alfa detectada en el Reino Unido, la Beta originada en Sudáfrica, la Gamma que irrumpió en Brasil, y la Delta de la India, han mostrado que se trata de una epidemia en la cual se aceleran las variantes, aumentando la transmisión y el contagio. Ahora la variante Omicrón también surge en Sudáfrica. El país tiene una tasa de vacunación de sólo 25%. La desigualdad que se ha registrado en la distribución de las vacunas tendría relación directa con el surgimiento, desarrollo y expansión de esta variante. Fuera de África, la India tiene vacunado sólo al 30% de su población, y eso la hace vulnerable a esta nueva variante. Cabe señalar que este país, junto con Sudáfrica, fueron los dos miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que primero plantearon en este ámbito la propuesta de suspender las patentes para liberar la producción de las vacunas. A mediados de 2021, la Cumbre del G7 -integrado por las siete economías más desarrolladas, que tienen sistemas democráticos y que fue realizada en el Reino Unido- acordó que los países más ricos reunieran 1.000 millones de dosis para los países pobres. Esto no se cumplió, pero además la necesidad para completar las dos dosis de la población mundial, era de 10.000 millones de dosis. Ahora se reúnen de urgencia los ministros de Salud del G7, para definir políticas frente a la nueva escalada del Covid.

Por su parte, China anunció que entregará a África 1.000 millones de dosis para enfrentar la emergencia. En Senegal se realizó la Cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), que se reúne cada dos años. El Presidente Xi anunció que 600 millones serán distribuidas como donación, y las restantes 400 mediante otras formas, como la creación de unidades de producción en los países más afectados. De esta manera, la potencia asiática profundiza la llamada “diplomacia sanitaria” que ha desarrollado con éxito desde el comienzo de la pandemia. Cabe señalar que China y Rusia parecen haber realizado un uso más eficaz de este tipo de diplomacia que los Estados Unidos y la Unión Europea. Esta Cumbre tiene lugar en un contexto en el cual los países africanos buscan reactivar su economía afectada por la pandemia, en un marco de escasez de vacunas. Cabe señalar que China es el primer socio comercial del continente. Xi anunció que también alentará a las empresas de su país a invertir un mínimo de 10.000 millones de dólares en África en los próximos tres años. Cabe señalar que Beijing ya había proporcionado 200 millones de vacunas durante 2020 y 2021. Al mismo tiempo, se realizó en el sur de Europa la Cumbre del Mediterráneo, que reúne países del sur de la Unión Europea, el Magreb y el Cercano Oriente. Predominaron las ausencias africanas, que priorizaron el encuentro con China en Senegal. Egipto fue el único país relevante fuera de Europa que asistió a esta Cumbre. 

Pero las consecuencias políticas de la nueva ola de Covid adquieren dimensión política en Europa. El restablecimiento de restricciones ha generado una fuerte oposición en los países europeos. La saturación que generó durante 2020 la cuarentena hizo sentir una suerte de liberación a lo largo de 2021, con la disminución de las medidas restrictivas, que se fue generando a la par que la disminución de casos. La escalada de la variante Ómicron en pocas semanas, hace que la población se resista a las restricciones. Esto ha generado protestas -en algunos casos violentas- en prácticamente toda Europa: Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido, Holanda, Bélgica y Austria. También se dieron en países de Europa Central y Oriental, y en los Balcanes. Alemania, que había manejado con éxito el Covid en 2020, está superando los récords de infectados y de muertos diarios desde marzo del año pasado, y Ángela Merkel, en sus últimos días de gobierno, extiende las medidas de emergencia. Las protestas se han extendido fuera de Europa, llegando a Australia y al Caribe francés, entre otras regiones. La resistencia a la vacunación es otra forma de protesta. Hay países como Austria, en el cual el 40% de la población se niega a vacunarse. El gobierno ha decidido que la vacunación será obligatoria a partir de febrero de 2022. En Australia, el 85% está vacunado con dos dosis y la vacunación obligatoria sólo se exige en algunos estados y territorios para determinados grupos profesionales. Como sucedió en 2020, esta nueva ola de Covid es un fenómeno global, pero la respuesta la da cada Estado y se define de acuerdo a sus circunstancias, necesidades y posibilidades.

El movimiento antivacunas muestra una vinculación con las fuerzas políticas de la llamada “nueva derecha”, de peso creciente en el occidente desarrollado. La presencia y adhesión de las protestas contra las vacunas en la mayoría de los países de Europa, muestra vinculación con este tipo de fuerza política. Algo similar sucede en Estados Unidos, donde el 30% sigue sin vacunarse, por lo cual se teme el recrudecimiento de la pandemia y la mayoría de quienes no se vacunan son republicanos que apoyan a Donald Trump. Se trata de una reacción política que evidencia una predisposición a la irracionalidad. El 54% de la población mundial recibió por lo menos una dosis de vacuna, pero en los países con bajos ingresos solamente la recibió el 5,2%. De los 1.200 millones de africanos, sólo el 7% ha recibido las dos dosis. Es claro que el movimiento antivacunas se ha desarrollado en los países con alto nivel de acceso a la vacunación. Mientras tanto, los países van aplicando las restricciones a la entrada y salida de personas. Uno de los primeros fue el Reino Unido -principal origen de los turistas extranjeros de Sudáfrica-, que prohibió el ingreso de personas de dicho país y de Lesotho, Zimbabwe, Namibia y Swazilandia. La Unión Europea, seguidamente, suspendió el ingreso de vuelos desde esos mismos países. Estados Unidos, por su parte, extendió las restricciones a Malawi, Mozambique, Brasil, Canadá, Australia, Japón y Hong Kong, además de los que están en el sur de África. Israel, a su vez, cerró todos los vuelos provenientes del extranjero. 

En conclusión: la variante Ómicron de la pandemia que preocupa a nivel global, parece tener vinculación con el nivel de vacunación de las distintas regiones y países; China ha anunciado que donará 1.000 millones de dosis al continente africano, mientras que los ministros de Salud del G7 han sido convocados para analizar la situación; el retorno de las restricciones ha generado fuertes protestas, sobre todo en Europa, donde se registran altos niveles de vacunación; por último, estas protestas tienen vinculación también con las fuerzas políticas de la “nueva derecha”, al mismo tiempo que los países comienzan a aislarse nuevamente en función de decisiones nacionales.

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