Reseña de «El Perón que no miramos» de Mariano Caucino

EL PERÓN QUE NO MIRAMOS. Política, diplomacia y economía en tiempos de escasez (1950-1955)
Mariano A. Caucino
Areté Grupo Editor, Buenos Aires, Argentina, 2021
Reseña de Rosendo Fraga

El autor de este libro es un político, diplomático y estudioso de las relaciones internacionales, entre otras facetas.

Esto le ha permitido abordar el Peronismo desde diversos puntos de vista. Concretamente, pone el énfasis en la parte menos visible del primer peronismo (1946-1955). Marca cómo el segundo gobierno, iniciado en 1952, muestra una orientación ideológica más conservadora y de características populistas en la primera, que es la que ha quedado fijada en la memoria colectiva y que la militancia política se ha encargado de mantener vigente.

La orientación ideológica de esta segunda etapa, que Caucino describe muy bien, puede ser interpretada desde el punto de vista del pragmatismo que caracterizó al fundador del Peronismo. En cambio, su primer periodo presidencial aparece más cerca del sentido épico que tuvo el surgimiento de este movimiento, que aún sigue vigente como uno de los dos ejes principales de la política argentina.

En particular, las relaciones exteriores son un aspecto que Caucino profundiza. Marca cómo el discurso de la Tercera Posición permitía al entonces Presidente libertad de acción en el campo internacional. Pero al momento de la definición, la opción era Estados Unidos, que en esos años confrontaba política y militarmente con la URSS. 

La compleja relación con Estados Unidos ocupa un lugar especial. La imagen histórica muestra un primer periodo de gobierno caracterizado por la consigna “Braden o Perón” y un segundo periodo dominado por el frustrado acuerdo con La California. Pero esta relación bilateral fue un entramado complejo, en el cual jugaron un rol preponderante ministros de Relaciones Exteriores (en el caso de Estados Unidos, el Secretario de Estado) y los respectivos embajadores.

Aunque no ha pasado mucho tiempo desde entonces, la “diplomacia presidencial”, hoy tan común de manera presencial, telefónica o virtual, ha reducido el rol de embajadores -aunque su presencia en el terreno sigue siendo imprescindible-, e incluso el de los responsables de las relaciones internacionales. 

Perón extrajo sus colaboradores de todo el espectro político. Pero en las relaciones exteriores predominaron figuras del peronismo moderado, varias de ellas de origen conservador y también algunas del nacionalismo tradicional. El problema de Perón era su pragmatismo -que manifiesta claramente en su frase “cuando en política hay que girar a la derecha, hay que poner el guiño a la izquierda”-, que a la flexibilidad acotada de la diplomacia estadounidense le resultaba difícil de entender. Parte de su tarea diplomática con Washington estaba en intentar explicar sus contradicciones entre política interna y política exterior. 

Por supuesto, no todo se correspondía con periodos cronológicos lineales. Es importante destacar que, en forma casi inmediata al “Braden o Perón”, éste firma un acuerdo de reequipamiento militar sin precedentes con Estados Unidos, por el cual llegan en 1947 los primeros aviones a reacción, 18 buques de desembarco y el material de una división blindada, que había desembarcado en Italia en 1943. Parece lógico que el entonces Presidente, consciente del desequilibrio militar que se había generado con Brasil por el hecho de que éste participara en la Segunda Guerra Mundial, buscara reequilibrarlo. Lo que no parece tan lógico es la decisión estadounidense de hacerlo, dada la postura argentina en la guerra, especialmente de 1943 a 1945, cuando Perón fue figura central del régimen de facto.

Podría decirse, en la perspectiva de análisis de Caucino, que este antecedente se anticipó a la línea asumida en el segundo mandato de Perón. 

Pero el autor también es un militante político en las filas del peronismo. Esta puesta en valor que realiza de las políticas más conservadoras del primer Perón, puede tener alguna vinculación con el presente. Es que las “identidades” del peronismo y el kirchnerismo hoy parecen estar en discusión. Hay señales de que podría haber comenzado a finalizar el dominio del kirchnerismo sobre el peronismo, que ha tenido lugar durante los últimos 18 años.

Desde esta perspectiva, adquiere sentido analizar la complejidad histórica de este movimiento, para encontrar posibles giros ideológicos que puedan tener lugar en los próximos años.

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