La visión estratégica de China hacia mediados del Siglo XXI

Por Rosendo Fraga.

La pugna entre China y Estados Unidos por la hegemonía global, es el eje de la problemática mundial al comenzar la tercera década del Siglo XXI. Washington asume una estrategia defensiva: contener el desafío que implica China. Para ello se plantea como objetivo inmediato revigorizar la alianza con Europa, debilitada durante la gestión de Trump. Pero ello no es fácil. Las diferencias surgidas dentro de la OTAN por la desordenada retirada de Afganistán y el conflicto suscitado por la falta de comunicación en la venta de submarinos a propulsión nuclear a Australia, fueron impactos negativos en esta estrategia. El Indo-Pacífico (el área marítima delineada frente a Australia, India, China, Corea del Sur y Japón) es el ámbito prioritario para contener el avance de la potencia asiática. Los servicios de inteligencia norteamericanos dan cuenta de que el 54% del gasto militar chino se destina a la Armada, donde la diferencia a favor de Estados Unidos y sus aliados es más importante. Esta política estadounidense tiene tres articulaciones que se superponen. La primera es la alianza “Cinco Ojos”, que es una comunidad de inteligencia integrada por los países anglosajones: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. La segunda es el Grupo QUAD, el diálogo estratégico del que forman parte Estados Unidos, Australia, India y Japón. Por último está el AUKUS, presentado sorpresivamente en septiembre de 2021, que constituye una suerte de alianza militar naval compuesta por Estados Unidos, Australia y el Reino Unido. Solamente Estados Unidos y Australia forman parte de las tres articulaciones.

China, por su parte, desarrolla una estrategia de largo plazo, que contempla primero constituirse en la potencia militar regional, después hacerlo a nivel continental, y finalmente global. El plazo estimado para la primera etapa es la década que se ha iniciado, es decir los años 20 del Siglo XXI. Esto implica imponer su soberanía en el Mar del Sur de China, en disputa con media docena de países, entre ellos Vietnam y Filipinas; ejercer influencia y control en Asia Central y Afganistán; y lo más importante, resolver el problema de la soberanía de Taiwán. La década que se inicia ha subrayado este objetivo. La unificación territorial -en la óptica china- tiene en la reunificación con Taiwán su objetivo más importante. Este país no integra formalmente ninguna de las asociaciones mencionadas en el punto anterior, pero de hecho tiene fuertes lazos con ellas. Las tensiones militares generadas por los vuelos militares chinos sobre el espacio aéreo de protección determinado por Taiwán, lo puso de manifiesto. Dos unidades navales estadounidenses y una británica navegaron el estrecho de Taiwán. Al mismo tiempo, Estados Unidos y sus aliados realizaban ejercicios aeronavales en la región. Taiwán no ha declarado su independencia (lo que sería un “casus belli” para China), pero de hecho la ejerce. Formalmente no está reconocido como pasa soberano por sus aliados. El ministro de Defensa taiwanés ha dicho públicamente que para 2025, China estaría en condiciones de invadir la isla. En el corto plazo, la estabilización de Afganistán es un desafío inmediato. China tiene frontera con 18 países y esto en alguna medida define el ámbito del liderazgo regional.

El constituirse en la potencia militar continental es el objetivo subsiguiente, que tiene como ámbito de desarrollo cronológico, la cuarta década del Siglo XXI, es decir, los años 30. El Grupo de Shanghai es quizás la herramienta más importante que tiene Beijing para desarrollar la estrategia para alcanzar este objetivo. Fue creado 20 años atrás, en 2001, y está integrado por Rusia y China, y cuatro países de Asia Central: Tayikistán, Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán. Es un mecanismo de diálogo centrado en temas de seguridad, que se materializa en una Cumbre de Jefes de Gobierno, que se realiza anualmente. Ha desarrollado órganos de trabajo permanentes. En 2018 dio un paso importante, al integrar a India y Pakistán como miembros plenos. Así, pasaron a formar parte de este Grupo las cuatro potencias nucleares más importantes de Asia (la restante es Corea del Norte, que se encuentra en el ámbito del objetivo anterior). En 2021, el Grupo de Shanghai cumplió 20 años e incorporó el noveno miembro permanente, que es Irán, potencia regional en el Medio Oriente y fuertemente enfrentada a los Estados Unidos. Esto marca la intención del Grupo de pasar de lo regional a lo continental. En esta segunda etapa de expansión, el proyecto estratégico de infraestructura denominado la Nueva Ruta de la Seda, juega un rol importante. 

La tercera etapa es convertir a China en potencia militar global, con capacidad de desafiar la hegemonía estadounidense. Como todos los proyectos chinos, tiene una referencia histórica muy clara, el año 2049, en el cual se cumplirán 100 años del establecimiento de la República Popular China. En la quinta década del Siglo XXI, en los años 40, China desarrollará su capacidad como actor estratégico extracontinental. El gasto militar de la potencia asiática es todavía un tercio del estadounidense. Pero en un cuarto de siglo más, podría ser equivalente, siempre que el crecimiento económico chino siga siendo superior al estadounidense. Beijing compite con Washington en el campo comercial, geopolítico, tecnológico y espacial. En todos estos ámbitos, la velocidad china es mayor que en el militar. Por eso, en tres décadas, recién estaría en condiciones de competir por la hegemonía militar global con Estados Unidos. Así como en 2019, al cumplir 100 años de la caída de la monarquía, China dio por cumplido el objetivo de terminar con la indigencia, para 2049 se plantea terminar con la pobreza y ser un país de clase media en el marco de la “sociedad modestamente acomodada” que quiere alcanzar, de acuerdo al “socialismo con las particularidades chinas”. Faltan 30 años para que China alcance su objetivo de ser potencia militar global. Es exactamente el mismo tiempo desde la disolución de la Unión Soviética (1990) hasta hoy. Lo que surge claramente, mirando hacia atrás, es que China ha ido alcanzando sus objetivos y que los tiene fijados para las tres próximas décadas, no solamente en el campo militar, sino en las diversas áreas en las que compite con Estados Unidos por la hegemonía global. 

En conclusión: Estados Unidos desarrolla frente a China una estrategia de contención defensiva, que se articula con tres instrumentos internacionales: la alianza Cinco Ojos, el Grupo QUAD y la alianza AUKUS; China, por su parte, plantea en la década que se inicia consolidarse como potencia regional, teniendo como prioridad la unificación con Taiwán; en la década siguiente buscará establecer su hegemonía en el ámbito continental, utilizando para ello como herramienta principal el Grupo de Shanghai, que ya integra con Rusia, India, Pakistán e Irán; por último, en la década del 40, buscará desarrollar su capacidad de potencia militar global, para en 2049, cuando se cumpla el centenario de la República Popular China, poder competir con EEUU en este ámbito.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s