América Latina: entre conflictos estratégicos y elecciones

Por Rosendo Fraga.

La votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para iniciar la investigación de las violaciones a los derechos humanos de Rusia en Ucrania, no mostró cambios en los  votos de América Latina. Ocho países latinoamericanos integran este Consejo. Se trata de una representación relevante, dado que los latinoamericanos son sólo el 10% de los miembros de la ONU con derecho a voto. Argentina, Brasil, Honduras, México y Paraguay fueron 5 de los 33 países que votaron a favor. Entre las 12 abstenciones, se encontraron tres países de la región, caracterizados por su antagonismo con Estados Unidos: Cuba, Bolivia y Venezuela. Las tres potencias nucleares de Asia, China, India y Pakistán, que junto con Rusia constituyen el núcleo central del Grupo de Shanghai, eludieron nuevamente votar contra Moscú. Cabe señalar que los países latinoamericanos repitieron el mismo voto que en la votación del Consejo del 4 de abril, en la que se decidió la creación de una comisión para investigar estas violaciones. En cuanto a la votación de la Asamblea General 7 de abril para suspender a Rusia como miembro del Consejo de Derechos Humanos, Brasil y México se abstuvieron, Bolivia y Cuba votaron en contra y Venezuela estuvo ausente. Cabe señalar que en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se encuentran 3 de los 4 países de América Latina que Washington califica como dictaduras: Cuba, Venezuela y Bolivia. 

La IX Cumbre de Presidentes de las Américas que se realiza del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, muestra que dichos países se han transformado en el conflicto más importante de Washington para la reunión. El Departamento de Estado resolvió no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, por no tener régimen democrático. Cabe señalar que en la última Cumbre con Obama presidente, en 2015, el régimen castrista fue invitado y que el Presidente estadounidense tuvo entonces una reunión con Raúl Castro, quien en esos días era todavía el Presidente cubano. El primer rechazo lo planteó el Presidente de México, Andrés López Obrador, quien dijo que no participaría de la Cumbre si había países excluidos, refiriéndose a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por su parte, Bolivia anunció que no participaría si se concretaban dichas exclusiones. El Presidente argentino, Alberto Fernández, dijo que no debía haber exclusiones, pero no anunció que no concurriría si se concretaban. Expuso una posición similar en su condición de Presidente pro tempore de la Celac, que reúne a todos los países del continente americano, con la excepción de Estados Unidos y Canadá. Es así como en los días previos a la Cumbre, se ha comenzado a delinear un conflicto político. En medios académicos estadounidenses se afirma que el nuevo rol de China está jugando un papel en este problema. La URSS en su momento no llegó a ser una alternativa económico-comercial importante para la región, como sí lo es ahora China. Este es el cambio de fondo que estaría limitando el liderazgo de Estados Unidos en la región. Cabe agregar que si bien la mayoría de los países latinoamericanos han condenado la invasión Rusia a Ucrania y las violaciones a los derechos humanos que han tenido lugar en esta guerra, ninguno se ha sumado a las sanciones económicas, ni ha participado de la Cumbre de Rammstein convocada por la OTAN.

En lo electoral, se afianza el triunfo de Gustavo Petro en la elección presidencial colombiana, mientras se reduce la ventaja de Lula sobre Bolsonaro en la elección brasileña. El domingo 29 de mayo se realiza la elección presidencial en el primer país. Los sondeos, en forma coincidente, dan una marcada ventaja cercana a los 20 puntos al candidato de centroizquierda, Gustavo Petro, sobre el de centroderecha, Federico Gutiérrez. Es decir, una ventaja muy importante. Pero Petro no lograría imponerse en primera vuelta. Normalmente, con una ventaja de esta envergadura, el candidato de centroizquierda tendría asegurada la elección en segunda vuelta. Pero siempre hay excepciones y este tipo de situación se dio en la última elección presidencial ecuatoriana, en la que Guillermo Lasso, que había obtenido sólo 20% en la primera vuelta, ganó la segunda. En alguna medida, algo similar sucedió en Perú. Pero en ambos casos, la suma de los primeros partidos apenas superó el 40% de los votos, y en el caso colombiano alcanzaría al 60% o más. Respecto a Brasil, la ventaja de Lula sobre Bolsonaro fluctúa entre 5 y 10 puntos para la primera vuelta que tendrá lugar el 2 de octubre. La campaña se desarrolla en un contexto de fuerte tensión. Bolsonaro y sus partidarios realizan prematuras denuncias de fraude a través de las urnas electrónicas con las cuales viene votando Brasil desde hace décadas. Al mismo tiempo critica a la Justicia Electoral, a la cual acusa de parcialidad en la supervisión de las elecciones. Hay quienes ven en esta estrategia una semejanza con la que realizó Trump en Estados Unidos, que culminó con la toma del Capitolio por sus partidarios. Otros en cambio creen que el Presidente brasileño sólo busca sacar el foco de atención de las dificultades económicas, que es su tema más difícil para la reelección.

En Perú se está gestando un nuevo intento de destitución del Presidente Pedro Castillo, y en Chile aumentan las dificultades de gobernabilidad del Presidente Gabriel Boric. A semanas de fracasar en Perú un intento de destitución del Presidente vía el Congreso, se ha formalizado una nueva denuncia por corrupción que afecta a Castillo, su Jefe de Gabinete y tres ministros. El sector más a la derecha del arco opositor, que responde a Keiko Fujimori, lidera el nuevo intento, que tiene lugar cuando la oposición sufre la segunda escisión en su bancada parlamentaria, que ahora está dividida en tres. A ello se suman nuevas denuncias contra el supuesto fraude de Castillo, esta vez sobre el resultado de la primera vuelta. En Chile, la Constituyente avanza con reformas drásticas en la constitución que está creando un nuevo régimen político. La aprobación de cada artículo requiere el consenso de dos tercios de la Constituyente. Pero la nueva constitución debe ser ratificada por un referéndum obligatorio que se gana por mayoría simple, el que tendrá lugar el 4 de septiembre. La decepción que ha generado el gobierno de Boric hace que si hoy se votara, se impondría el rechazo por 10 puntos o más a la nueva constitución.

En conclusión: Latinoamérica mantiene un definido apoyo a Ucrania en las votaciones sobre derechos humanos, pero en particular México y Brasil apoyan a Rusia en cuestiones de soberanía; frente a la Cumbre de las Américas de Los Ángeles, la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua dispuesta por el Departamento de Estado, se está transformando en un conflicto regional; la elección colombiana anticipa un triunfo de Petro por primera vuelta por amplio margen, y en Brasil actitud de Bolsonaro crea tensión e incertidumbre en cuanto a su actitud en caso de derrota; por último, en Perú, el ala derecha de la oposición impulsa una nueva iniciativa de destitución del Presidente en el Congreso, y en Chile las encuestas muestran que la nueva constitución sería rechazada en el referéndum.

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