La XXI Cumbre de Shanghai

Por Rosendo Fraga.

El 17 de septiembre en Dushanbe, capital de Tayikistán, se realizó la XXI Cumbre del Grupo de Shanghai. Esta entidad tiene por objeto concertar políticas entre sus miembros. Fue fundado hace 20 años por China y Rusia, más cuatro países de Asia Central: Uzbekistán, Kirguistán, Kazajstán y Tayikistán, que este año ocupa la Presidencia pro-témpore y por eso fue sede de la cumbre anual. Este grupo busca coordinar acciones de los países de Asia, sobre todo en el campo de la seguridad. India y Pakistán se sumaron en 2017, incrementando el número de miembros a ocho. A partir de ese momento, las cuatro potencias nucleares de Asia pasaron a formar parte del Grupo de Shanghai. El Presidente de China asistió en forma virtual, al igual que su colega ruso y el Primer Ministro de la India. En forma presencial estuvieron los Jefes de Gobierno de Tayikistán, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán, Armenia, Bielorrusia e Irán. El Presidente chino destacó el “vigoroso crecimiento” del SCO (el nombre del Grupo por sus siglas en inglés) y la “fructífera y mutuamente beneficiosa cooperación entre sus estados miembros durante las últimas dos décadas”. Planteó que la búsqueda del desarrollo común debe realizarse respetando la diversidad de civilizaciones. Sostuvo que los objetivos en el plano global son promover la paz, el progreso humano, explorar nuevos terrenos y construir un nuevo tipo de relación internacional. Agregó que los países miembros han logrado promover una confianza política mutua y garantizado la seguridad y estabilidad regional. Para facilitar la recuperación económica de la región tras la pandemia, el Presidente chino dijo que se esforzará para alcanzar los 2,3 billones de dólares en su comercio acumulado con los países del SCO en los próximos cinco años.

El Presidente chino también destacó la importancia de dar “estabilidad” a Afganistán, que integra el SCO en calidad de observador. Sostuvo que el país enfrenta muchas dificultades y desafíos, afirmando que es urgente para el pueblo afgano restaurar lo antes posible el orden normal y lograr “un aterrizaje suave de la situación”, sobre la cual tanto la comunidad internacional como los países de la región, deben prestar mucha atención. Recordó que los países miembros son todos vecinos cercanos de este último país. Afirmó también que este proceso debe “ser dirigido por los afganos y propiedad de los afganos”. Presentó tres propuestas para encauzar el país: 1) fomentar una pronta y estable transición de la situación del país, removiendo las causas profundas que pueden ser utilizadas por fuerzas terroristas. Concretamente, sostuvo como prioridad combatir terrorismos, separatismos y extremismos, incluído el movimiento islámico del Turkestán Oriental (ETIM); 2) entablar el contacto y el diálogo con Afganistán, con interacción con todas las partes en conflicto; 3) proporcionar oportuno apoyo humanitario y anti pandémico para ayudar al pueblo afgano. Dijo también que el gobierno chino enviará cuanto antes un lote de materiales como asistencia de emergencia, y que continuará haciéndolo “dentro de sus capacidades”. 

La incorporación de Irán como socio pleno fue quizás la resolución estratégica más importante. Este país adquirió el estatus de observador del SCO en junio de 2005, pero le llevó 16 años llegar a ser miembro pleno. Rusia jugó un rol importante para que Teherán alcance este objetivo. El Presidente iraní, Ebrahim Raisi, sostuvo que la política exterior de su país se basa “en la oposición al unilateralismo” y expresó su deseo de que el SCO se convierta en “una fuerza impulsora del multilateralismo global”. Coincidiendo con Xi, sostuvo la necesidad de enfrentar terrorismo, extremismo y separatismo. Se esperaba que Raisi se reuniera con Putin en la Cumbre, pero el último no pudo hacerlo por haber entrado en cuarentena. El presidente iraní agradeció a los países miembros por el respaldo dado a su país para integrarse a la alianza política, económica y de seguridad euroasiática. El Grupo también cuenta con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Cabe recordar que en los primeros meses del año, China anunció inversiones y préstamos a Irán por 400.000 millones de dólares, estableciendo así una sólida alianza económica entre Beijing y Teherán. En la XXI Cumbre del SCO, se inició el proceso para incorporar como “socios de diálogo” a dos monarquías del Golfo, Arabia Saudita y Qatar, y al país más importante del África Sahariana, que es Egipto.

El Grupo de Shanghai es la herramienta más importante de China para establecer y consolidar su hegemonía en el continente asiático. Los miembros plenos han pasado a ser nueve, con la incorporación de Irán. Los observadores son tres: Afganistán, Bielorrusia y Mongolia, a los que se sumarán Arabia Saudita, Qatar y Egipto, que ya tenía la categoría de “interesado”. En la categoría de “socios de diálogo” están Azerbaiyán, Armenia, Camboya, Nepal, Turquía y Sri Lanka. Como “países interesados”, Bangladesh, Siria, Palestina y Serbia. En calidad de “invitados”, en esta Cumbre estuvieron tres estructuras internacionales: el CEI, organizada en torno a Rusia; la Asociación de Países del Sudeste de Asia (ASEAN) y la Unión Europea. También se ubica en esta categoría Turkmenistán, el único país del centro de Asia que no es miembro pleno. La Cumbre del Grupo de Shanghai tuvo lugar simultáneamente a la convergencia de tres situaciones de conflicto en torno al continente asiático. La primera fue el anuncio de la Alianza AUKUS (Australia, el Reino Unido y Estados Unidos), el contrato firmado entre Canberra y Washington para la compra de 8 submarinos nucleares y la suspensión del contrato con Francia para la adquisición de 12 submarinos convencionales. El segundo conflicto fue el lanzamiento de misiles balísticos desde Corea del Norte y Corea del Sur. El tercero, la reacción francesa contra Estados Unidos por los submarinos vendidos a Australia, que se materializó en el acercamiento del presidente francés, Emmanuel Macron, al Primer Ministro indio, Nadenra Modi. El Grupo de Shanghai está integrado en distintos niveles por nueve miembros plenos que son países asiáticos, tres observadores también del mismo continente (a los que se incorporan ahora otros tres), un invitado y cuatro interesados. Esto da un total de 20 países con distintos niveles de pertenencia, incluyendo entre ellos las cuatro potencias nucleares de la región. De los países relevantes faltan los que están en conflicto con China por la soberanía en el Mar del Sur de la potencia asiática: Vietnam, Filipinas, Singapur e Indonesia. Fuera del continente asiático están sólo Egipto y Serbia, que quizás están anticipando la expansión de la influencia china en el África Sahariana y los Balcanes.

En conclusión: el Grupo de Shanghai ha cumplido veinte años con la XXI Cumbre realizada en la capital de Tayikistán; el Presidente chino, en su exposición, dio prioridad a la situación de Afganistán, cuyos seis países fronterizos integran el Grupo como miembros plenos; la incorporación de Irán como noveno miembro pleno, implica el de una potencia regional clave entre el Cercano y Medio Oriente y muy enfrentada a Estados Unidos; por último, el SCO es la herramienta más eficaz que tiene China para alcanzar su hegemonía continental.

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