Momento crucial con el FMI

Por Rosendo Fraga.

El pago de 717 millones de dólares que vencen para Argentina con el Fondo Monetario Internacional el viernes 28 de enero, constituyen el tema político central para el país. Si bien es un tema económico, la decisión será política: define el rumbo económico del país, la relación de fuerzas dentro del oficialismo y las alianzas de política exterior. Pese a ello, no es una resolución a “todo o nada”. Si Argentina incumple el vencimiento, se abre un periodo de seis meses en el cual continuarán las conversaciones con el organismo financiero internacional. La presión de los mercados apuntará a que la Argentina pague este vencimiento. Políticamente, la Argentina ha planteado una actitud ofensiva: el Procurador del Tesoro, Carlos Zanini, pidió que declaren ante la Justicia argentina la media docena de técnicos del FMI que participaron en la primera revisión del acuerdo del organismo con Argentina en 2018. A su vez, el fiscal de la causa pidió los nombres de quienes operaron con Lebacs durante los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri. Estas cuestiones se tramitan ante la jueza María Eugenia Capuchetti, la única jueza de Comodoro Py designada durante la Presidencia anterior. Pero ello no implica descontar una decisión en una u otra dirección. Durante los últimos dos años, la estrategia de la Vicepresidenta Cristina Kirchner y sus instrumentos políticos, como La Cámpora, ha sido postergar el acuerdo con el Fondo; la del Presidente, buscarlo lo más rápidamente posible. En este marco, la decisión de pagar o no pagar es relevante pero no definitiva, aunque generará una semana de tensión en los mercados.

El Poder Ejecutivo anunciará en la semana que se inicia la convocatoria a las sesiones extraordinarias del Congreso a partir del 1° de febrero. No se incluirá ninguno de los proyectos clave que tenía el Gobierno a fines de diciembre: Presupuesto 2022, Plan Plurianual y Acuerdo Marco con el FMI. Se incluirán proyectos importantes pero no urgentes: Agroindustria, hidrocarburos, ley de sustentabilidad, etcétera, vinculados a la producción; y otros específicos impulsados por La Cámpora, como la ley de humedales y de cannabis, y referentes también a la Justicia, como la reforma del Consejo de la Magistratura. Con un Congreso donde las dos fuerzas no tienen mayoría en ninguna de las dos Cámaras, no será fácil en los 28 días de sesiones extraordinarias, avanzar en este temario. Mientras tanto, la tensión con la Justicia sigue en aumento. Más sectores del oficialismo se han sumado a la marcha del 1° de febrero para exigir la renuncia de los miembros de la Corte. Se ha sumado el sector sindical que responde al dirigente camionero Pablo Moyano (no lo ha hecho la CGT como tal), mientras que distintas organizaciones y facciones del kirchnerismo han ido mostrando su adhesión y decisión de participar. Es una movilización que revitalizará a la militancia kirchnerista, como la que tuvo lugar el 17 de octubre de 2021 en la Plaza de Mayo. Esto no favorece al clima político para el acuerdo con el FMI. El inconveniente de salud de Juan Carlos Maqueda obligará a la Corte a funcionar con tres de sus cinco miembros. A su vez, el kirchnerismo impulsa una investigación sobre la obra social del Poder Judicial que afecta a Maqueda.

En las fuerzas políticas, mientras la cuestión del poder domina al oficialismo, la pugna por las candidaturas lo hace en la oposición. La continuidad en la conducción del PAMI de la militante de La Cámpora, Luana Volnovich, y su segundo (y pareja) Martín Rodríguez, tras el impacto de sus vacaciones en las playas de México, llevó al Presidente a decidir inicialmente el reemplazo de ambos. Tras una reunión con Máximo Kirchner, el Presidente había logrado que sólo Rodríguez salga de la conducción del organismo, pero dos días después La Cámpora cerró filas detrás de toda la conducción del PAMI y el Presidente tuvo que retroceder. Fernández intenta ahora recuperar poder, incorporando al Gabinete al ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, en momentos que se registran versiones sobre cambios en la Jefatura de Gabinete y en la AFI. El encuentro del ex Presidente Mauricio Macri con el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en Angostura para “ordenar” la interna partidaria, no avanzó demasiado. Macri mantuvo su prescindencia en la interna que ya se ha lanzado entre Larreta y Patricia Bullrich. El ex Presidente ratificó que continuará en la política sin buscar su candidatura, algo que se va afianzando como posibilidad en las filas partidarias. Mientras tanto, la tensión con el radicalismo va escalando, especialmente con el nuevo Presidente del partido, Gerardo Morales. La Coalición Cívica, en un segundo plano, trata de evitar verse envuelta en esta interna. Pero el problema más importante de la oposición es Javier Milei, quien en varias encuestas aparece con el 15% de intención de voto para Presidente, captando a los votantes más “duros” frente al Gobierno. 

La política exterior será un tema clave en la semana que se inicia y en la primera de febrero. Esta semana arriba al país el embajador estadounidense de Biden, Marc Stanley. Viene precedido de declaraciones críticas hacia el gobierno argentino en el tema de las tratativas con el Fondo Monetario Internacional y ha sido cuestionado por ello por varios dirigentes del oficialismo. El 27 de enero, la Vicepresidenta Cristina Kirchner estará presente en la asunción de Xiomara Castro, nueva Presidenta de Honduras. En este encuentro, Cristina Kirchner buscará un rol protagónico en cuanto a apoyar el avance político-electoral del “progresismo” en América Latina e impulsar el rol creciente de la mujer en política. Si se da la oportunidad, no desperdiciará reunirse con la Vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, representante de Biden en la asunción de Xiomara Castro. Cristina también respaldará explícitamente a esta última en su conflicto de poder que tiene ya planteado con el Congreso. Las reuniones de Alberto Fernández con Putin y Xi el 3 y 5 de febrero, adquieren importancia creciente. Para el sector más radicalizado del Gobierno, es la oportunidad de mostrar que Argentina tiene alternativas frente al FMI. Desde el punto de vista estratégico, incluir el tema nuclear en los acuerdos que se van a firmar con ambas potencias, es un asunto que no pasa desapercibido para Washington. Con Rusia, el riesgo es el uso político que Putin pueda dar al encuentro con el Presidente argentino, en un momento de extrema tensión en el conflicto que enfrenta con la OTAN.

En conclusión: el pago al FMI del 28 de enero es un hecho crucial pero no definitivo, que influye en el rumbo económico del Gobierno, la relación de poder dentro del mismo y las alianzas de política exterior; la convocatoria al Congreso se centra en temas relevantes pero no urgentes: no están incluidos el Presupuesto 2022, el Plan Plurianual ni el Acuerdo Marco con el FMI; la lucha interna por el poder entre el kirchnerismo y la Casa Rosada domina al oficialismo, mientras que la pugna por las candidaturas lo hace en la oposición; por último, las reuniones del Presidente argentino con Putin y Xi son el tema clave de la política exterior, en un momento de fuerte tensión global que coincide con la incertidumbre en la negociación argentina con el FMI.

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