La importancia política de las PASO

Por Rosendo Fraga.

Cristina mostró eficacia en construir poder en la definición de las listas, permitiendo al presidente tener señales de autonomía. La lista de la provincia de Buenos Aires es clara: la primera candidata, Victoria Tolosa Paz, representa la imagen de Alberto, aunque es una figura que no es resistida por Cristina. Ella ha puesto tres cuartas partes de los cargos que pueden salir electos (entre quince y veinte diputados), el presidente solamente dos y Sergio Massa tres. Pero el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, deja el ministerio para ir en el décimo segundo lugar de la lista, cuando la esposa de Sergio Berni -un público crítico del presidente- está en el quinto. El kirchnerismo aparece como una amalgama de intendentes, sindicalistas, piqueteros y La Cámpora, el sector que más espacio ha ganado, no sólo en la lista de diputados nacionales, sino también en la de legisladores provinciales y concejales. Esta agrupación optó por no competir con los intendentes, sino colocar el tercer y sexto candidato en la renovación de concejales. Algo similar sucedió en la lista de legisladores provinciales, en la cual concedieron también espacio a Sergio Massa. En cuanto a la designación del intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, como nuevo ministro de Desarrollo Social -un cargo decisivo en el manejo del gasto, más aún en tiempos de campaña-, es consecuencia de una negociación con La Cámpora. El levantamiento de la lista con la cual Zabaleta competía en su distrito contra dicha agrupación, lo confirma. Los piqueteros oficialistas sienten que no han obtenido las candidaturas que reclamaban, y quieren asegurar las posiciones que tienen en Desarrollo Social frente al cambio de ministro. El 7 de agosto, día de San Cayetano, realizarán una marcha buscando demostrar su poder. 

El cierre de listas en el interior del país confirma la influencia de la vicepresidenta, especialmente en los distritos que renuevan senadores nacionales. La crisis con epicentro en Santa Fe, que terminó con la salida del Gabinete del ministro de Defensa Agustín Rossi, tuvo como desencadenante la candidatura de una senadora cristinista, que el ministro se negó a llevar como su segunda candidata. Las presiones conjuntas del presidente, la vicepresidenta y el gobernador de Santa Fe (Omar Perotti) no fueron suficientes para que Rossi renunciara a competir. El anuncio del presidente de que los funcionarios que son candidatos deben renunciar, ha generado una situación compleja dentro del Frente de Todos, cuyos candidatos en su mayoría son funcionarios o legisladores en ejercicio. Cristina Kirchner pone prioridad en la renovación del Senado, pieza clave de su poder. Se renuevan los 24 senadores electos en 2015: 15 de ellos son del Frente de Todos, 8 de Cambiemos y 1 del Socialismo. No va a ser fácil para el oficialismo nacional mantener todas las bancas. El kirchnerismo tiene un sólido bloque de 41 senadores nacionales. Si pierde 6, perdería también la mayoría que permite el quórum propio. Perder la menor cantidad de bancas posible tiene un sentido político y estratégico. Los 8 distritos que eligen senadores son Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Chubut, Catamarca, La Pampa, Corrientes y Tucumán. Pero la ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic, al ser interrogada sobre su eventual designación en el área de Defensa, contestó: “Soy ministra de Seguridad, nunca se sabe lo que pueda pasar. Por el momento el poder lo tiene Alberto Fernández”.

En la oposición, la crisis de liderazgo se ha confirmado al iniciarse la campaña para las PASO del 12 de septiembre. El Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que logró con eficacia neutralizar la influencia de Macri en la definición de las candidaturas, no logra ser el líder de Juntos por el Cambio. El epicentro del conflicto es la provincia de Buenos Aires, por la significación del distrito y el rol futuro de Facundo Manes. Si éste ganara las PASO y luego la elección bonaerense del 14 de noviembre, sería candidato a presidente y ya ha dicho que disputará la elección presidencial a Larreta, quien pretende que no se discuta el pasado, que en su caso se trata de 13 años de gobierno, primero como Jefe de Gabinete y luego como Jefe de Gobierno. El intento de acordar un “código de ética” que sería elaborado por la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, es difícil que prospere. Es que el PRO, que cuenta con la estructura de acción en las redes que tuviera el ex Jefe de Gabinete Marcos Peña, quisiera que cesaran las críticas públicas y potenciar la acción en las redes, que quedarían al margen del acuerdo. El radicalismo se encolumna detrás de Manes, pero en la Ciudad de Buenos Aires la estructura oficial del partido apoya a Larreta, quien teme la pérdida de votos en la interna en favor de la lista que encabezan Ricardo López Murphy y Adolfo Rubinstein, y el que puede tener por fuera de Juntos por el Cambio Javier Milei. En el interior, hay primarias competitivas en 19 de los 24 distritos.

La gestión de gobierno muestra la influencia creciente de la vicepresidenta en áreas clave como la Justicia y la política exterior. La propuesta del presidente de poner un límite temporal a la gestión de los jueces es una propuesta del kirchnerismo que apunta a limitar la independencia judicial y ya fue incluida en el proyecto que modifica la Procuración, para limitar el plazo del funcionario que la preside. Es una confirmación del alineamiento presidencial en materia de reforma judicial. El 30 de julio, al cumplirse el segundo aniversario de la creación del Grupo de Puebla -integrado por líderes de centroizquierda de la región-, el presidente adoptó una actitud de fuerte confrontación con la política regional de Estados Unidos. Cuestionó a la OEA, diciendo que “como está, no sirve” y pidió una autocrítica de su Secretario General, Luis Almagro. Cuestionó también al FMI, por haber otorgado 50.000 millones de dólares a los países del mundo con menos recursos, para atender la pandemia, cuando sólo a Argentina le dio 57.000 para evitar que Macri perdiera la elección, de acuerdo al presidente de Argentina. Planteó que América Latina tiene la “obligación moral y el deber ético de alzarse contra los bloqueos económicos que mantiene Estados Unidos contra Cuba y Venezuela”. Mencionó a la Celac -el agrupamiento de los países de la región, con la única exclusión de Estados Unidos, Canadá y Brasil-, de la cual pretende ser electo presidente pro-témpore para “fortalecer la institucionalidad de América Latina”. El Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Jake Sullivan, realiza esta semana una gira regional: visitará México y Brasil, gobernados por líderes populistas de diferente orientación ideológica; Chile y Perú, que están girando hacia la izquierda con procesos políticos críticos y conflictivos; y Argentina, país que intenta liderar el giro ideológico de la región.

En conclusión: a una semana del cierre de listas, resulta claro que estas muestran el predominio de la vicepresidenta, con algunos gestos formales favorables al presidente; la prioridad de Cristina Kirchner ha estado en evitar la pérdida de bancas en el Senado, y ello precipitó la salida del ministro Rossi; Larreta ha logrado neutralizar la influencia de Macri en la definición de candidaturas en el PRO, pero a costa de perder el liderazgo de Juntos por el Cambio; por último, tanto la reforma judicial como la política exterior, muestran un alineamiento ideológico de la Casa Rosada con la vicepresidencia.

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