Por Rosendo Fraga.
La política exterior es el ámbito donde el presidente Javier Milei concentra su atención en los últimos días, mientras que deja el manejo de la política interna en manos de su equipo político. La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea -todavía falta la ratificación de los parlamentos de cada uno de los veintisiete países de la UE- ha sido un paso trascendente, en el cual Brasil ha jugado el rol más importante en representación del Mercosur. El acuerdo será ratificado por los presidentes del grupo regional sudamericano en los próximos días, cuando se reúnan para una nueva cumbre de mandatarios. Es un avance en términos comerciales que adquiere dimensión política para la UE, cuando se ve debilitada por el avance autónomo de Estados Unidos en el ámbito global y en particular en la OTAN y frente a la UE. La visita del presidente argentino al Foro Económico de Davos, que tendrá lugar al final de esta semana, es su prioridad inmediata. Será la tercera vez consecutiva que se hace presente en este Foro. Ratificará nuevamente su alineamiento ideológico con Trump, avanzando en el apoyo a la “política anti-woke”. Mostrará los avances económicos de la Argentina en materia de estabilización y reformas estructurales. La gira europea, que en principio iba a tener distintos destinos, fue reducida. Milei visitará al presidente suizo, en cuyo país se hace el Foro, pero no realizará la visita a Londres que se intentó concertar, la que inevitablemente se vincula a las declaraciones del presidente argentino sobre Malvinas. Para las próximas semanas queda pendiente un nuevo encuentro con la Jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, que tiene un rol político muy importante en la compleja situación europea.
Pero la relación bilateral entre Argentina y Brasil se deteriora significativamente. El presidente Lula decidió que su país deje de representar a la Argentina en Venezuela, situación que lleva más de un año y que mostró en su momento la histórica proximidad entre Buenos Aires y Brasilia. Ahora, los intereses argentinos en Venezuela estarán representados por Italia. El presidente brasileño tomó la decisión después de que Milei en repetidas oportunidades lo criticara por sus declaraciones supuestamente ambiguas respecto a Venezuela. Al mismo tiempo, en las redes sociales afines al gobierno argentino se realizó una intensa campaña contra Lula en el mismo sentido. Pero la gota que colmó el vaso fue el apoyo abierto de Milei a Bolsonaro en términos electorales. Brasil enfrenta su elección presidencial dentro de diez meses. Un fallo de la Corte condenó al ex presidente Bolsonaro por su supuesta responsabilidad en los hechos que tuvieron lugar en enero de 2023, pero una ley del Congreso redujo sensiblemente su condena a menos de tres años. Lula, haciendo uso de sus facultades presidenciales, vetó esta ley. Milei salió a apoyar públicamente a Bolsonaro y se comprometió a apoyar la campaña electoral que están realizando los dos hijos del ex presidente. Esta estrategia se vincula a su intención de liderar a los presidentes de centroderecha de la región. En este contexto, estará presente el 11 de marzo en la asunción de José Antonio Kast en Chile.
En el ámbito interno, el rol político de los gobernadores continúa creciendo y el Congreso es el ámbito en el cual más se hace sentir. Los de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Mendoza dieron el apoyo público al acuerdo entre la UE y el Mercosur en forma individual. Resulta lógico porque son las provincias más beneficiadas por el incremento de exportaciones agropecuarias que Argentina tendrá en caso de ratificarse. También hizo lo propio el gobernador de San Juan, cuya provincia cuenta hoy con una riqueza récord en materia de minerales. Pero la relación en el Congreso es tensa. El proyecto de reforma laboral impulsado por el Ejecutivo crea un fondo para financiar un seguro de desempleo que reduce el monto de la coparticipación a las provincias. Estas se oponen a esta y otras disposiciones que incluye la reforma laboral. Al mismo tiempo, la CGT ha iniciado una serie de reuniones con los gobernadores en forma individual, para buscar puntos de contacto o acuerdo para lograr determinadas modificaciones en el proyecto oficial. Los mandatarios provinciales se encuentran así conversando a dos puntas: en una con el Ejecutivo y en la otra con los sindicalistas. El Gobierno se mueve en este ámbito cada vez con mayor pragmatismo. El gobernador de La Pampa, el justicialista Sergio Ziliotto, que dos meses atrás era considerado por la Casa Rosada uno de la media docena de gobernadores kirchneristas, ahora es tenido por un interlocutor válido con el Gobierno.
En cuanto a las fuerzas políticas, siguen en un proceso de reordenamiento que puede incluso demorar el inicio de las sesiones extraordinarias que el Ejecutivo quiere concretar a comienzos de febrero. En el caso del oficialismo, el liderazgo del presidente y su hermana es indiscutible, pero debajo del mismo hay conflictos en la provincia de Buenos Aires por el liderazgo y el reparto del poder, y también en el Congreso. La relación entre La Libertad Avanza y el PRO no se ha recompuesto claramente. En cuanto al peronismo, la disminución del bloque de senadores del PJ, de treinta y tres a dieciséis, generada por la derrota electoral y las escisiones, se acentúa. El gobernador Axel Kicillof sigue concentrado en la puja con el kirchnerismo, pero esto es cada día más una lucha provincial que nacional y ello da autonomía y poder a los gobernadores. En la provincia de Buenos Aires ha comenzado a plantearse una eventual negociación para cubrir las cuatro vacantes sobre siete que tiene la Suprema Corte bonaerense. Ello implica una compleja relación entre las dos facciones del peronismo y La Libertad Avanza. En cuanto a las dos vacantes a cubrir en el Máximo Tribunal nacional, hay versiones contradictorias. Es que mientras un sector de la Casa Rosada quiere impulsar una negociación con el peronismo para cubrirlas, otros prefieren no innovar para no tener que negociar con la oposición.
En conclusión: Milei concentra su atención en la política exterior, en la cual sigue alineándose con Estados Unidos en forma irrestricta, como lo hizo en el conflicto con Venezuela y lo repetirá en el de Irán; su presencia en Davos por tercer año consecutivo le servirá para ratificar dicho alineamiento, que fundamentará en los “valores éticos de Occidente”; los gobernadores adquieren un poder creciente en las negociaciones parlamentarias, como se evidencia en la reforma laboral, logrando los del interior cierto grado de unidad, aunque no haya un liderazgo claro; por último, en las fuerzas políticas, el oficialismo muestra diferencias internas y en el peronismo se da una lucha por el liderazgo dentro de un marco de debilitamiento creciente.