Por Rosendo Fraga.
Próximo a cumplir seis meses de gobierno, Javier Milei es el presidente argentino desde 1983 que más ha viajado al exterior y que menos leyes ha logrado sancionar: ninguna. Junio no será la excepción. Comienza ya, a fines de mayo, con su cuarto viaje a Estados Unidos desde el 10 de diciembre. Lo hará para participar del encuentro con empresarios de la tecnología digital, donde se reunirá con Mark Zuckerberg y Elon Musk, con quien tendrá su tercer encuentro desde que Milei es presidente. Ya en junio viajará nuevamente a Europa. Participará como país invitado en la Cumbre del G7 (los siete países más desarrollados con sistema político democrático-liberal) que tendrá lugar en el sur de Italia. El Papa habla en un evento vinculado a esta Cumbre y Milei podría encontrarse nuevamente con él. También viajará otra vez a España -donde el conflicto con el presidente Pedro Sánchez continúa abierto-, y recibirá un premio por su posición económica. Será premiado a su vez por una fundación en Austria y otra en Alemania. En paralelo a la Cumbre del G7 se realiza la conferencia por la paz en Ucrania en Suiza, de la que participarán setenta países, pero no lo harán ni Estados Unidos ni China. Milei ha sido invitado por el presidente Volodimir Zelensky a participar del encuentro, pero todavía no ha confirmado su asistencia. También el presidente argentino podría visitar Kiev de sorpresa para dar un gesto de respaldo a su colega ucraniano, en momentos en que la ofensiva militar rusa pone en riesgo las defensas ucranianas.
Paralelamente, dentro del país el presidente dará prioridad a la sanción de la llamada “Ley Bases”, que se encuentra frenada en el Parlamento. El oficialismo no ha logrado todavía la sanción de ninguna ley, lo que comienza a ser visto con preocupación por parte de los “mercados” y los indicadores económicos comienzan a evidenciarlo. De acuerdo a ello, necesita señales positivas en esta materia. En el Senado la prioridad es el despacho de Comisión que habilita el tratamiento en la Cámara. Aunque sin certezas, es posible que lo logre, pero lo probable es que el proyecto sea aprobado en general, sin que el Ejecutivo pueda eludir la discusión en particular de los artículos que la oposición quiere modificar. El interrogante es si en esta circunstancia el oficialismo aceptará los cambios para lograr una aprobación inmediata de la norma o lo rechazará si afecta el espíritu o intención del proyecto de ley, prolongándose el tratamiento. Paralelamente, la oposición avanza en la Cámara de Diputados con la sanción de dos normas adversas al oficialismo. Ya ha logrado despachos de Comisión para los proyectos que actualiza el aumento de los haberes jubilatorios y que incrementa las partidas presupuestarias para las universidades públicas. La oposición logró la aprobación con una amplia mayoría de ciento cincuenta y cuatro legisladores, contra ochenta y siete del oficialismo. Es decir, éste quedó con sólo un tercio de los diputados. Es un número que puede poner en riesgo el eventual veto de las leyes por parte del Ejecutivo, y con el cual Milei ha amenazado.
El 25 de mayo, en el acto realizado en Córdoba, el presidente registró un cambio en su actitud política que pese a ser relevante, pasó casi desapercibido. El acto de apoyo de sus militantes fue importante pero no decisivo. La transformación del “Pacto de Mayo” en un “Consejo de Mayo” como salida a la situación creada por el empantanamiento de la Ley Bases, no generó hasta ahora un cambio en el clima político. Pero Milei rompió una norma: la de no reunirse con legisladores, gobernadores e intendentes. Lo hizo con el senador Luis Juez, que integró la coalición de Juntos por el Cambio en la última elección. Se trata de un hombre veterano de la política que ha pasado por las filas del peronismo, ha sido aliado del radicalismo y más recientemente del PRO. En este encuentro, el presidente y el senador habrían conversado sobre acciones que permitan “destrabar” la ley en el Senado. Este cambio de actitud responde a un hecho inevitable: el fracaso de su equipo político para lograr la aprobación de la Ley Bases en los tres meses transcurridos desde su presentación el 1° de marzo. Las conversaciones se han prolongado sin poder llegar a acuerdos. Distintos protagonistas como el ministro del Interior, el Jefe de Gabinete, la vicepresidente y otros, han jugado distintos roles en el intento de llegar a los acuerdos parlamentarios que permitan la aprobación de la Ley Bases. No lo lograron pero más por el desorden del oficialismo, que por intención o voluntad de los negociadores del gobierno. El problema ahora es que simultáneamente, al cumplir los seis meses, el gobierno de Milei busca la aprobación de la ley y éxitos en el exterior que le den respiro en lo económico, pero incluyendo un nuevo tema: el cambio de Gabinete.
La decisión de renovar su equipo responde a una necesidad de dejar atrás una etapa sin éxitos políticos, aunque mantenga niveles de aprobación próximos al 50%. La situación del Jefe de Gabinete, Nicolás Posse, precipitó la crisis que se venía incubando desde hace semanas. Públicamente el presidente dio claras señales de disconformidad con Posse. A ello agregó manifestaciones públicas de que “todo el Gabinete” estaba en revisión y que su continuidad sería decidida después de la aprobación de la Ley Bases. Agregó también que el economista Federico Sturzenegger se incorporaría al Gabinete, aunque sin definir en qué cartera, lo que generó dudas alrededor del ministro de Economía, Luis Caputo. Pero Milei dio una certeza: que su hermana Karina seguirá al frente de la Secretaría General de la Presidencia y que Santiago Caputo continuará siendo su asesor clave en materia de comunicación. Todos los demás funcionarios quedan incluidos dentro del criterio de “revisión” anunciado. Esta situación ha desatado la puja por los cambios y la carrera por las candidaturas. Ello no parece facilitar la tarea de resolver la aprobación de la Ley Bases, que es prioritaria para el Ejecutivo en el mes de junio. La tarea de Milei no será fácil en el mes que comienza: pasará muchos días en el exterior, impulsará la aprobación de la Ley Bases y cambiará su Gabinete. Las tres cosas deberá llevarlas adelante simultáneamente. Milei es un presidente no afecto al trabajo rutinario y burocrático de la gestión de gobierno. Por esta razón necesita un Jefe de Gabinete en el cual delegar la gestión y eso parece no haberlo logrado con Posse.
En conclusión: en junio Milei se concentrará en su gestión externa: a fin de mayo visita nuevamente EEUU, después estará en la Cumbre del G7, recibirá premios en España, Austria y eventualmente Alemania; internamente ha decidido intentar la aprobación de la postergada Ley Bases, consciente de su valor simbólico para los mercados; pero el trámite en el Senado todavía presenta dudas y en Diputados la oposición ha logrado pasos para la aprobación de proyectos adversos al Ejecutivo; por último, a ello se agrega el cambio de Gabinete anunciado, que inevitablemente agrega más dudas y desata pujas internas dentro del oficialismo.