| "Los productores necesitan estabilidad de precios y reglas de juego estables" | |
| Entrevista a Manuel Alvarado Ledesma, director de la CEA (Consultoría Económica para el Agro) |
Jun-10-02
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¿Cuál es la situación hoy de la Argentina como país agro exportador? Como todo el mundo sabe, la Argentina está muy bien posicionada, desde siempre, respecto a la agro-exportación: es muy eficiente, tiene altas ventajas comparativas, y durante la década del 90 logró realmente una revolución en términos de productividad, llegando a duplicar las exportaciones no sólo primarias sino también agroindustriales. Estamos muy bien ubicados como productores de alimentos para el mundo. Sin embargo, a partir de la devaluación, no está pasando lo que todo el mundo cree. Aún cuando es cierto que el tipo de cambio real mejoró sustancialmente, eso no se ha |
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reflejado y, aparentemente, por el momento tampoco se va a reflejar en un considerable o apreciable aumento en la producción para exportar. Es decir que todas esas especulaciones acerca de que con la moneda devaluada se iba a reactivar la exportación en la Argentina, no está sucediendo y no va a suceder por un tiempo. Por ahora no se nota un cambio realmente favorable para exportar más; al contrario, diría que más bien hay un cierto temor, una cierta restricción. ¿Por qué razón? Porque si bien ha mejorado mucho el tipo de cambio, también aparecieron los fantasmas de las retenciones o derechos de exportación, lo cual siembra temor sobre el futuro porque las retenciones andan entre el 20 y el 23, 5% por cada dólar que se cobra de exportar -tiene una deducción de ese porcentaje en el momento de cobrar- y en el momento de pagar, por cada dólar debe pagar el 100%. ¿Es real que el hecho de que no haya un dólar para la exportación y un dólar para el público genera ciertas complicaciones? Sobre todo pensando que hoy el cambio tiene un valor y mañana podemos amanecer con el dólar a 4 pesos. Genera mucha inestabilidad, no sólo en el momento de cobrar sino en el momento de pagar los insumos. Por un lado, en alguna medida, incita al productor a retener mercadería porque no sabe qué va a pasar con su mercadería cuando la venda. Supónganse, él la vende hoy y la cobra dentro de 8 ó 10 días, y puede ser que en ese momento se produzca algún golpe de inflación o que el dólar suba aún más. Eso, sin dudas, lo hace ser renuente a vender. Y a su vez, también la diferencia de tipo de cambio para el productor exportador, o el que va al público, incita a todo tipo de maniobras fraudulentas –algo que siempre ha sucedido en la Argentina-. Por lo que no es bueno tener diferentes tipos de cambio. Siempre escuchamos que la Argentina tiene la capacidad de producir alimentos para 350 millones de habitantes, pero sin embargo la mitad del país está pasando hambre. ¿Qué tan real es este dato? Hay hambre, eso es un dato. Pero nada tiene que ver con la condición de que la Argentina es un gran productor de alimentos. Es un problema económico general, el país ha entrado en una crisis muy profunda donde hay un alto desempleo y hay un alto nivel de indigencia. Son dos caminos que van por separado y por el cual entramos en esta cruel paradoja de gente que realmente está pasando hambre en una país donde somos grandes productores de alimentos. Cuando la economía ingresa en una etapa de crisis a partir del año pasado, el que se acentúa fuertemente este año, sobre todo por la devaluación que implica automáticamente una baja muy fuerte en el salario real y un alto nivel de inestabilidad que detiene la inversión, creo que es lógico que el desempleo crezca a niveles casi desconocidos. ¿Qué efectos puede tener para los productores del agro la crisis bancaria que se está desatando y la amenaza permanente del cierre de bancos en la Argentina? Es una de las razones por la cual trataba de explicar por qué la devaluación no tiene el efecto que debiera tener según los manuales de economía, que es aumentar las exportaciones. No lo está logrando porque hay un horizonte de incertidumbre muy fuerte y, por otro lado, los precios de los insumos crecen muy rápidamente y no hay financiación. Todo ello configura un cuadro difícil para la inversión de mediano y largo plazo como es la inversión agroindustrial. Se necesita tener un cuadro de reglas de juego más o menos estables, con acceso al crédito y con una situación política más o menos estable. ¿Hay algún estimativo de cuál es el impacto de la devaluación en cuanto a los insumos que necesita el agro?. Me refiero a agroquímicos, maquinarias... No lo tengo calculado estrictamente porque está variando de forma permanente, pero el impacto ha sido muy fuerte y el productor lo está sintiendo por los dos lados: por el aumento del tipo de cambio que es muy fuerte y por al falta de crédito. Esas dos cuestiones incitan al productor a ser mucho más cuidadoso -le diría: peligrosamente cuidadoso- en la aplicación de los insumos. Creo que por este motivo va a haber una baja en la productividad por hectárea, porque el productor está siendo muy temeroso a la hora de invertir en insumos, sobre todo en los insumos de siembra directa. Por ejemplo, en "labranza cero", que es lo último en tecnología en materia de cultivos, se pueden ver muy afectados porque necesitan de un alto componente de insumos importados a través de agroquímicos y fertilizantes. Desde ese punto de vista aparece un fantasma, una amenaza muy fuerte sobre la producción agropecuaria y sobre la sustentabilidad de la misma, porque no hay nada mejor para la producción agropecuaria que la labranza cero, que no es la mismo que la labranza convencional, que agredía al suelo.
¿Qué países son los principales clientes de Argentina? Nosotros dirigimos según el tipo de producción, pero tenemos un gran tubo que parte de Brasil y que en este momento está presentado un cuadro de inestabilidad sumamente alta. Ahí surge otro fantasma que aparece amenazando un poco porque la devaluación de la moneda brasileña está siendo muy fuerte y podemos tener alguna contracción del consumo. La mayor parte del trigo (60%) va a dar a Brasil, por ejemplo. Tenemos también un gran nivel de exportaciones a la Unión Europea y en este momento nos está favoreciendo el hecho de que el euro está recuperando valor y nos pone todavía más competitivos. Luego, tenemos una buena parte que va a dar al sudeste asiático. En muy líneas generales, diría que en materia de commodities y de productos industrializados nos movemos en ese nivel de mercado. Para el largo plazo y el futuro, el mercado, sin dudas, es Asia y hacia ahí tenemos que apuntar: Para ello necesitamos tener reglas de juegos muy claras que nos permitan no vender únicamente productos primarios, sino también productos industrializados y diferenciados -es decir con marketing-, por lo que se torna necesario que la Argentina haga un esfuerzo muy grande en la detección de los mercados, que conozca quiénes son los consumidores, cómo se mueven, en qué contexto viven, para darles la mercadería que realmente quieren, en las condiciones que la quieren y con la financiación que la quieren. Aunque todavía estamos muy lejos para lograrlo, tenemos todas las condiciones para alcanzarlo. En los últimos días hemos estado leyendo sobre los subsidios del agro en los Estados Unidos, que en un plazo de seis años tienen estimado aumentar aproximadamente un 70%, ¿qué significa esto traducido para aquellos que no manejamos el tema? Estados Unidos tiene una campaña de aplicación de subsidios porque considera que es importante mantener el campo. En tal sentido -cuestión quizás geopolítica- está compitiendo con la Unión Europea en la aplicación de subsidios. Efectivamente hay un crecimiento en la aplicación de subsidios y sobre todo ha crecido más en materia de nuevos productos que antes no estaban subsidiados. También hay aumentos en productos como los cereales. La soja, por el contrario, más bien ha quedado relegada respecto a esos otros granos y ahí nosotros vemos una amenaza muy fuerte sobre la producción. ¿Cómo ven los productores y las cámaras que agrupan a los productores, hoy el futuro inmediato del agro en la Argentina? Hay mucha preocupación por la falta de seguridad sobre el presente en general. Lamentablemente la devaluación, por una cuestión indirecta, ha logrado un panorama de incertidumbre que pone al productor mucho más conservador y con menos intención de desarrollar el espíritu emprendedor que con tanto éxito llevó adelante a lo largo de los últimos años. ¿Qué debería hacer el gobierno para proteger el agro? ¿qué es lo que están pidiendo los productores? Lo que están pidiendo los productores es lo que está pidiendo cualquier empresario que tiene que arriesgar su capital para obtener un retorno: tener un cuadro de estabilidad de precios y un cuadro de reglas de juego estables; instituciones firmes que no hagan tambalear cualquier proyección, cualquier cálculo. Si no se puede hacer un cálculo sobre lo que va a pasar en los próximos tres meses, decididamente no se puede invertir. |
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Entrevista de Norma Dominguez
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