| Argentina y el FMI: las reglas del juego han cambiado | |
| Entrevista al economista argentino Roberto Cachanosky |
Jun-07-02
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Después de la aparente derogación de la Ley de Subversión Económica, y del caso anterior de la Ley de Quiebras, hubo declaraciones desde el gobierno dando a entender que ya estaba "cumplida la etapa de las condiciones exigidas por el FMI". ¿Cuál es su visión del tema? En realidad, en el gobierno tienen una confusión bastante grande. Porque en rigor, en ningún momento la derogación de Quiebras, Subversión Económica o un acuerdo con las provincias significaba que automáticamente se abría la posibilidad de obtener un crédito, ni mucho menos. Eso era para "empezar a hablar" de un plan económico. La etapa que viene ahora consiste en que el Gobierno le cuente al FMI cómo va a hacer para tener una política monetaria previsible, y para eso le va a tener que explicar cómo va a hacer para |
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eliminar el déficit fiscal o bajarlo notablemente, cómo va a solucionar el problema tema del famoso "corralito" –un tema aún abierto, no resuelto, "pateado para adelante"-; cuál será la política impositiva. Es decir, definiciones sobre las cuestiones estructurales, sobre las que yo dudo que haya una respuesta más o menos convincente. Le diría que si ellos pensaban que sólo derogando estas leyes ya tenían automáticamente la posibilidad de empezar a negociar, me parece que están muy equivocados. El mundo no funciona de esa manera. Eran las precondiciones para empezar a hablar... Digamos que eran "un copetín antes del almuerzo". Ahora hay que ponerse a trabajar en serio. Y me parece que esta gente, o bien no lo tenía en claro, o pretendían hacerse los distraídos y pensar que estas cosas ya los habilitaban para empezar a negociar un crédito, cuando en realidad van a tener que presentar un plan económico consistente. Más allá de que el Fondo lo pida o no, en algún momento habrá que hacerlo. Durante años se discutía en Argentina sobre si para ser creíbles económicamente, lo más importante era el programa o los hombres que implementaban el programa. ¿Qué es lo más importante hoy? Si la respuesta fuera esta última, hay que tener en cuenta que el gobierno va a tener problemas para encontrar reemplazantes prestigiosos de Mario Blejer en el Banco Central. Es cierto: en el pasado lo que hacían era buscar a algún ministro de Economía, a "alguien" para ocupar ese cargo que tuviera suficiente prestigio como para que el resto del mundo nos prestara plata, y los políticos pudieran evitar hacer la Reforma del Estado y otras reformas estructurales. O sea, lo que querían era que "alguien" consiguiera la plata para seguir financiando el despilfarro. Pero los dirigentes políticos que están gobernando no se dieron cuenta es que cambiaron por completo las reglas de juego respecto a cómo se asignan los créditos en el mundo. A partir de la crisis del sudeste asiático, cuando el FMI se queda prácticamente sin fondos y le pide al Congreso de Estados Unidos un aporte adicional de 18 mil millones de dólares. En ese momento, el Congreso estadounidense dijo: antes de darles el crédito vamos a hacer un informe, porque queremos saber en qué estuvieron gastando los siete organismos multilaterales de crédito los fondos de nuestros contribuyentes. Y del mismo surgió claramente que los fondos del FMI, del Banco Mundial, del BID, etc., se habían asignado mal y que de ahora en más, para que un país tuviera acceso a un crédito, el FMI no le tenía que plantear ningún programa económico: el país tenía que decir cuál era el plan económico, y si el plan era convincente se le daba el crédito. Estas son las nuevas reglas de juego que rigen hoy. Entonces, el Fondo no le va a decir a la Argentina cuál es la política económica que tiene que hacer: el país tiene que armar un plan económico consistente y que haga posible que le den un crédito. ¿Usted está diciendo que, aún en el caso que hubiera voluntad política, ya no puede chocar la realidad contra el manual de procedimientos del Fondo Monetario? Exactamente. Hubo un cambio muy profundo en la política que aplica el FMI a partir de la crisis del sudeste asiático. Además hay otra lógica que están aplicando en Estados Unidos, que tampoco parece que la hayan advertido en el gobierno: antiguamente, cuando el FMI salía a hacer algún tipo de salvataje –el caso de México, del sudeste asiático, etc.-, en rigor a quien se estaba salvando era a los fondos de inversión, a los bancos de Wall Street que habían comprado bonos de los países emergentes. Entonces, la caída de esos países significaban pérdidas patrimoniales muy grandes para esos bancos. Ahora, la nueva cuestión que se ha planteado en los Estados Unidos, es que el gobierno americano no tiene por qué estar salvando a Wall Street, y por lo tanto no va a seguir financiando programas económicos que sean inconsistentes. Porque de lo contrario, en el futuro, esos fondos de inversión van a seguir prestándole a países para que despilfarren, y después el contribuyente norteamericano tendrá que poner plata para evitar que los bancos de Wall Street y los fondos de inversión entren en default. Acá ha habido un cambio filosófico muy profundo en las causas por las cuales se pueden dar créditos, las que no han entendido aparentemente. ¿Y cuál cree que será el futuro del FMI? Hubo muchos cuestionamientos en el último período, y hay voces que piden su supresión... El FMI se encuentra con un problema: no sabe cómo ubicarse. Cuando fue creado, a partir de Bretton Woods, era una época en que se establecían tipos de cambio fijos para evitar las devaluaciones competitivas, y que algunos países devaluaran y usaran sus exportaciones a costa de otros, y el objetivo del FMI era financiar a aquellos países que tenían transitoriamente problemas de balances de pago, dándoles fondos para evitar las devaluaciones. Pero eso ya ha desaparecido, porque los países en el mundo fueron a sistemas de flotación limpia, o prácticamente limpia. Entonces, lo que están tratando de encontrar en el FMI es un nuevo rol. Y esto todavía no queda claro, porque hasta ahora venían actuando como prestamistas de última instancia ante los posibles defaults de los países. Cortada esa función, la pregunta que se están formulando es: ¿cuál es nuestra función ahora? Y aún no han hallado la respuesta. Volviendo a la Argentina, y siguiendo con lo anterior, parece difícil que en los próximos meses haya algún desembolso... Dudo mucho que Argentina pueda conseguir algún crédito adicional. El mayor de los éxitos consistiría en que el Fondo nos otorgue un préstamo que pase para más adelante los vencimientos que ocurren este año con los organismos multilaterales de crédito. Pero dinero fresco no creo que vaya a venir, francamente. Ahí, entonces, el escenario político cambia sustancialmente. Cambia porque, en rigor, el gobierno está esperando que el FMI le de algún crédito líquido para poder seguir resistiendo sin que el tipo de cambio se le dispare. De ahí que el presidente del Banco Central le pide, en un acto inédito para lo que es una institución supuestamente independiente, autorización al Presidente de la Nación para seguir vendiendo reservas del Banco Central. ¿Qué ocurre si el FMI no le da dinero fresco a la Argentina? Se agotan las reservas, y el Central sigue emitiendo moneda para financiar la fuga del sistema financiero y el déficit fiscal. Luego entramos en un proceso de hiperinflación con disparada en el tipo de cambio. Entonces, en ese contexto, yo diría que a Duhalde le va a resultar bastante difícil sostenerse. ¿Cuál cree que es el umbral de las reservas antes de una escalada inflacionaria? Es muy difícil decir a partir de qué momento se declaran por vencidos. El famoso 6 de febrero de 1989, cuando Machinea dejó de vender dólares, lo hizo antes de quedarse sin un dólar de reserva. Hoy estamos en el orden de los 10.000 millones, pero se han perdido casi 2.000 millones en el mes de mayo, y el ritmo de venta sigue siendo muy fuerte. Además, no todo ese dinero es de libre disponibilidad, así que probablemente le deben estar quedando entre 4 y 5 mil millones libres, y aquel que disponga mal de ellos va a tener una responsabilidad política hacia el futuro. Por eso, yo creo que van a frenar antes. El umbral podría ser, quizás, unos 2.000 millones de dólares más que se le podrán ir en uno o dos meses más, y entonces habrá que tomar una decisión mucho más profunda. |
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