La caída de De la Rúa
Rosendo Fraga
Tiempo estimado de lectura: 3min 21seg
Dic-21-01

El estallido social que ha tenido lugar en la Argentina en la tercera semana de diciembre, muestra la complejidad de la sociedad argentina. En un primer momento, se producen los saqueos en el Gran Buenos Aires y varias provincias del interior. Los sectores marginados, con carencias alimentarias acentuadas por la restricción al uso de dinero en efectivo, protagonizaron centenares de saqueos inicialmente espontáneos, en los cuales actuaron algunos grupos de delincuentes. Fue una protesta de la Argentina informal, que trabaja en negro o está desempleada.
 

En la noche del 19 de diciembre, la clase media porteña se moviliza espontáneamente hacia la Casa de Gobierno, el Congreso, la residencia presidencial de Olivos y el domicilio de Cavallo. Esta es una segunda argentina, que representa la frustración de los sectores medios, que a partir del 30 de noviembre vieron restringidos sus depósitos y salarios. Fue la protesta más sorpresiva, que precipitó la caída del Ministro de Economía. Fue el reclamo de la Argentina formal, que tiene cuentas en los bancos y tarjetas de crédito.

La Plaza de Mayo y el centro de Buenos Aires fueron escenario de protestas durante el 20 de diciembre, en las cuales participaron grupos sociales militantes, con convicciones políticas e ideológicas más definidas. Esta tercera argentina, tiene ingredientes sociales más diversos y en los incidentes la violencia fue mayor. Fue una protesta de la Argentina militante.

En la noche de ese día y la madrugada del 21, robos y saqueos de delincuentes comunes en diversos lugares del país incluida la propia Capital, mostraron el colapso total de la seguridad pública.

Fue la dinámica de la crisis social, la que aceleró esta semana los tiempos de la crisis política y económica, con la inexorabilidad del default y la devaluación, la salida del Ministro de Economía y la caída del Presidente.

De la Rúa deja el gobierno con sólo 4% de imagen positiva en su gestión, con la recesión más larga de la historia, el récord de desempleo y el mayor estallido social desde 1919.

En lo que hace al nuevo gobierno del PJ, sin que la Argentina reconstituya un liderazgo político, no hay posibilidad de salir de la crisis. La recomposición de un liderazgo no implica sólo reemplazar al Presidente, sino también un cambio de actitud en la clase política en su conjunto.

Es que sin reconstituir un liderazgo genuino, que logre vincular lo político y lo social, no hay posibilidad de que el país supere la crisis económica, política y social que lo afecta.


CO PYRIGHT 2000-2001 © Nueva Mayoria.com
Todos los derechos reservados