
Este es un valioso libro académico que, a través de trabajos de análisis empírico, genera una profunda reflexión sobre el rol de los partidos políticos en el mundo y en particular en el caso argentino.
En mi opinión, además de la consistencia y fundamentación de los distintos estudios que integran el volumen, tiene la virtud de no presentar conclusiones cerradas o definitivas, sino que, por el contrario, induce a profundizar, debatir e investigar más sobre el tema.
Quizás el título de la obra otorgue una imagen más definitiva del fin de los partidos que lo planteado a lo largo de la obra. Es así como en la conclusión final se plantea que “antes que la búsqueda de explicaciones conclusivas y generalizaciones de los registros obtenidos para el resto del territorio argentino, se trato más bien de interpretar los acontecimientos, tratando de identificar ciertas formas de reproducción de la práctica electoral….”
La brillante introducción del compilador establece la realidad de determinados fenómenos políticos que son fundamentales para comprender y dimensionar la crisis por la cual atraviesan los partidos políticos en la Argentina, justo cuando los mismos han sido incorporados a la Constitución Nacional en la reforma de 1994. Ni en el texto de 1853, ni en ninguno de los posteriores, habían sido considerados parte indisoluble de la democracia como ahora lo son.
Nos dice que los partidos están dejando o han dejado de ser lo que eran y ello tiene estrecha vinculación con la “mutación” o “metamorfosis” de la representación.
Creo que se trata de un concepto central, en momentos en que se debate en América Latina la crisis de la democracia representativa, en la cual son imprescindibles los partidos; y la directa o delegativa, en la cual estos son sustituidos por movimientos sociales o por un vínculo directo entre el líder y los votantes, sin intermediación.
Con acierto, menciona que los medios de comunicación y los sondeos se han transformado en instrumentos de este cambio en el funcionamiento democrático.
Sostiene que este fenómeno está permitiendo la emergencia de nuevos liderazgos emergentes fuertemente personalistas, que crecen a costa de la “desinstitucionalización” de los partidos y en mi opinión -como el compilador lo induce, aunque me parece no plantea abiertamente- también a costa de las mismas instituciones.
Agregaría a estos acertados planteos que este fenómeno de crisis de los partidos y surgimiento de liderazgos fuertemente personalistas, que son una variante más democrática de los liderazgos populistas del pasado, tienen lugar en forma atenuada en el mundo desarrollado, pero muy fuerte en los dos extremos de occidente de reciente democratización: América Latina y la Europa ex comunista.
Es interesante observar las semejanzas entre la crisis surgidas en estos días entre el Presidente y el Congreso en Ecuador y en Ucrania, las que se desarrollan paralelamente en dos países del mundo sin conexión geográfica ni histórica.
La democracia de “la calle” es un fenómeno aludido por Cheresky que también se da en estos días en Ecuador con las movilizaciones a favor del Presidente Correa; y en Ucrania con las que realizan los partidarios de la “Revolución Naranja” que apoyan al Presidente pro-occidental y el parlamento pro-comunista.
Agregaría que, si bien el libro no lo trata en forma directa aunque varios de los estudios específicos aluden al fenómeno, pienso que en la Argentina la crisis de los partidos tradicionales se traduce en un fuerte proceso de “territorialización” de la política.
Este se da tanto a nivel provincial como municipal. En gran medida, el Presidente-líder se relaciona con la sociedad a través de Gobernadores e Intendentes y no a través de partidos y cuerpos legislativos.
Tanto en 2003 como en 2005, en 20 de 24 distritos ganó quien gobernaba y en 2007, sucederá lo mismo. Además, la totalidad de los Intendentes del Gran Buenos Aires se presenta a la reelección y la casi totalidad de ellos la obtendrá.
En cuanto a las excepciones, como Santa Fe, ¿podría el Socialista desafiar al Peronismo en Santa Fe si no tuviera la base territorial de la Intendencia de Rosario?
Por todas estas razones, creo que el texto compilado por Cheresky es de gran utilidad tanto académica como política.
Por Rosendo Fraga