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Fracasos de la inteligencia militar
 

Abr-23-04 - por el Coronel John Hughes-Wilson – Ed. Robinson, UK 2004. 438 P.

Rosendo Fraga comenta "Military Intelligence Blunders and Cover-Ups", el libro del Coronel John Hughes-Wilson que analiza, entre otros temas, los grandes errores de la inteligencia militar en las últimas décadas

Este es el título de un interesante libro no traducido al castellano, de un oficial británico que habiendo servido 31 años en el ejército de su país, en el último cuarto de siglo cumplió funciones de inteligencia en lugares diversos como las Malvinas, Chipre, Arabia e Irlanda del Norte, todos lugares en los cuales Gran Bretaña tiene intereses estratégico-militares.

En el primer capítulo, analiza en términos conceptuales en que es y en que consiste la inteligencia militar, definiendo que el llamado "ciclo" de inteligencia consiste en "procesar, adquirir información, presentarla en tiempo suficiente para que el quien toma las decisiones pueda adoptarlas adecuadamente".

Explica con acierto, que la inteligencia consiste en determinar por un lado capacidades y por otro intenciones. Las primeras, consisten en lo que un actor puede realizar y lo segundo el grado de decisión o voluntad de hacerlo. Correctamente, señala que los medios tecnológicos, a comienzos del siglo XXI, pueden ser suficientes y eficaces para determinar las capacidades, pero para conocer las intenciones, la información proveniente de fuentes humanas puede seguir siendo la más valiosa.

En los capítulos siguientes analiza los grandes errores de la inteligencia militar en las últimas décadas. Comienza por los errores alemanes frente al desembarco aliado en el día "D" en 1944, sigue con los de Stalin en la operación "Barbarossa" nombre clave del sorpresivo ataque alemán, continúa con los errores cometidos por los EE.UU. frente al ataque de Perl Harbor y la subestimación de la capacidad militar japonesa por parte de los británicos evidenciada en la caída de Singapur en 1942, para cerrar el ciclo de los grandes fracasos en materia de inteligencia, con el fracaso del desembarco aliado en Dieppe en 1942.

En los capítulos siguientes, continúa con la post guerra, comenzando por los errores de la inteligencia norteamericana en Vietnam y en particular en la llamada "Ofensiva Tet", sigue con los de la guerra entre árabes e israelíes en la guerra de Yom Kippur en 1973 y agrega los errores de Saddam Hussein en la guerra del Golfo.

Los errores de la inteligencia británica en Malvinas primero y los de los argentinos después, son descriptos con mucho detalle en un capítulo, habiendo sido este uno de los episodios iniciales en los que participó este oficial de inteligencia del Ejército británico. Muestra un caso concreto, en el cual los británicos conocían las capacidades -sabían que en ese momento las Fuerzas Armadas argentinas tenían la capacidad de desembarcar y tomar las islas- pero fracasaron estrepitosamente en poder conocer la intención de usar esas capacidades.

Reconoce el rol clave que tuvieron los medios tecnológicos de inteligencia militar de los EE.UU. para que los británicos ganaran la guerra y destaca los gruesos errores de apreciación de la inteligencia militar argentina para conocer y comprender los movimientos militares británicos.

El penúltimo capítulo "El fracaso más grande" se refiere al ataque terrorista del 11 de septiembre y la incapacidad de la inteligencia norteamericana para anticiparlo. Señala que en realidad EE.UU. se encuentra frente a una nueva guerra fría, que se desarrolla como la anterior a escala mundial y que en sólo treinta años, el terrorismo ha pasado de acciones de pistoleros individuales como las que realizaba el IRA a comienzos de los años setenta a organizaciones mundiales con miles de suicidas a su disposición y la posibilidad de llegar a contar con armas de destrucción masiva para atacar las ciudades más pobladas del mundo desarrollado.

Frente a este enemigo, señala como una falla central de la inteligencia occidental en que se había subestimado la importancia de tener fuentes de información humanas, sobrestimando las tecnológicas.

En el capitulo final, al analizar los problemas concretos que enfrenta la inteligencia occidental, comienza señalando un problema central en los EE.UU.: la incapacidad de coordinar efectivamente el trabajo que realizan las distintas agencias, cuyos jefes se comportan "cual barones feudales de la edad media".

Señala después, el tema de la globalización, poniendo como ejemplo los conflictos que se plantean en la OTAN, donde teóricamente hoy los servicios de inteligencia de Gran Bretaña, Alemania y Francia tienen que compartir la información con países como Lituania, cuyo presidente acaba de ser destituido en abril de 2004 por conexiones con la mafia rusa.

Y por último destaca un problema de gran actualidad: la creciente politización de los servicios de inteligencia, sobre todo británicos y norteamericanos, por la mayor exigencia de los gobiernos para utilizar sus conclusiones para justificar decisiones políticas, citando como ejemplo reciente lo sucedido con las armas de destrucción masiva en Irak.

Es así como el 7 de abril, en un hecho inédito, los servicios de inteligencia exterior británicos (MI-6) reclamaron al gobierno "no ser utilizados nunca más" para justificar una decisión bélica, argumentando que hacia el futuro, debía ser el Foreing Office quien debía tener a su cargo la justificación de estas decisiones.

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