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Discurso del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, al inaugurar los trabajos del Foro de Reflexión

Argentina-México: Visión y Perspectiva


 

Buenos Aires, Argentina - 15 de abril de 2004

Rafael Bielsa, ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; autoridades y representantes oficiales; distinguido señor Paulo Rocca, presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Mexicana; señoras y señores:

Gracias a la entrañable cercanía entre Argentina y México, hoy damos inicio a una etapa promisoria de la relación que será determinante para la consolidación de sus fundamentos y para inyectarle nuevas fortalezas de acuerdo con las necesidades que nos impone este ciclo turbulento.

El sistema internacional se transforma en el centro de un tiempo nublado para emplear la certera expresión de Octavio Paz, pensar en un orden mundial en el que el bienestar de nuestras naciones tenga efectiva viabilidad, pero también nos hace responsables para trabajar en lo inmediato en el entorno cercano de América Latina y el Caribe.

En un mundo que hoy roza peligrosamente la irracionalidad y la violencia, la creación del pensamiento es no sólo un imperativo moral sino un valor eficientemente político por tanto necesitamos nuevas ideas, diálogo e iniciativas compartidas para abrir espacios al desarrollo y por ende menor confrontación e intereses.

Este es el sentido de nuestro encuentro del día de hoy y sin duda la materia de este Foro, que hoy inauguramos: Reflexionar, intercambiar ideas, analizar problemas y proponer soluciones asequibles y oportunas. Naturalmente no creemos que poner la razón de nuestro lado nos alejará en forma automática de los riesgos.

Debemos articular acciones que en la suma nos hagan menos vulnerables; actuar unidos en los foros donde se está dibujando el horizonte de nuestros pueblos y el de la humanidad en su conjunto.

Esta reunión nos permitirá alinear metas e intereses y planear qué queremos con la relación en todos los campos, dónde deseamos que se proyecte en el corto plazo y en los ciclos largos, que nivel de intercambio nos proponemos alcanzar en etapas previsibles, pero en especial hay dos elementos que deseo subrayar, el primero se refiere a la necesidad de abrir nuestros vínculos cada vez más a la participación de las sociedades, tanto en al gestión de la agenda como en su evaluación, lo mismo en Argentina que en México.

El segundo tiene que ver con la realización de consultas sistemáticas que favorezcan el análisis de las cuestiones que preocupan a los dos países y contribuyan a proponer acciones en consecuencia, pasar de la mera cooperación a la política activa, resuelta y convergente.

Sobran razones para exigirnos más, Argentina y México influyen entre las naciones de la región más de lo que creemos, por eso tal vez la principal tarea, la primera es voltear hacia nosotros mismos y admitir que hemos actuado muy por debajo de nuestro rico potencial.

La dimensión y capacidad productiva, la complejidad de ambas sociedades y la consistencia de la institucionalidad democrática de las dos naciones nos indican con toda certidumbre que debemos ir más allá de donde hoy nos encontramos.

El foro es una invitación a la inteligencia de nuestros países en los diversos campos de la relación. Durante esta intensa jornada contaremos con el talento, la sensibilidad, el conocimiento directo y la experiencia de destacadas personalidades políticas, empresariales y académicas. El propósito es dar profundidad al diálogo.

A mi juicio dos parecen ser los ejes de la reflexión y ambos se complementan: el primero es la pobreza y la desigualdad que socavan la concepción de desarrollo y arriesgan con ello la estabilidad de nuestras naciones.

El segundo, es la preservación de la democracia que sin respuesta a las necesidades de bienestar de la población pierden no sólo contenido sino razón de ser. En ambos se entreveran las libertades esenciales de nuestros dos pueblos y los derechos humanos que nos merecen.

Es indispensable encontrar opciones compartidas que nos permitan enfrentar estas cuestiones. El rezago de los grupos más vulnerables es la gran asignatura, la brecha que nos separa del conjunto de nuestras sociedades debe cerrarse con esfuerzos nacionales pero también mediante una cooperación internacional más dinámica y con mayor orientación hacia el desarrollo.

La innovación y la competitividad son elementos esenciales de esa cooperación y la debemos encarar con determinación política y sensibilidad social.

La ola democrática se está desvaneciendo en una fatiga frente a problemas no resueltos del bienestar. Resulta una ironía, por decir lo menos, que el esfuerzo histórico de América Latina para alcanzar un modelo político confiable acabe en el convencimiento de que en la democracia sin desarrollo es prescindible.

Planteado así el trabajo se proyecta hacia dos vías: la primera en consolidar la democracia con una opción efectiva de desarrollo que preserve las libertades y los derechos humanos; la segunda nos conduce inevitablemente hacia una inserción efectiva en la economía internacional de nuestras naciones y ello no puede lograrse sin el impulso al proceso de integración que fortalece nuestro compromiso común en América Latina y El Caribe.

El mapa político y económico del Siglo XXI muestra la formación de grandes mercados en Norteamérica, Europa, Asia - Pacífico, Asia - Central, india y Rusia como auténticos gigantes que emergen en el proceso.

Ante esta perspectiva nuestro hemisferio está llamado a integrarse: al concretar la Asociación Económica con Japón, México ampliará su vinculación con las potencias del mundo y por eso es que hemos determinado la solicitud para integrar de manera plena al Mercosur.

Por su parte, la economía argentina forma parte activa del mercado sudamericano, los empresarios argentinos deben aprovechar esta red de acuerdos comerciales y la voluntad de México de integración para ampliar su participación en el espectro internacional.

Señoras y señores:

El extraordinario valor de este ejercicio de pensamiento e imaginación que hoy emprendemos no sólo estriba en la originalidad de la iniciativa sino de su valor práctico y principalmente en la posibilidad de abrir espacios reales a la sociedad en tareas de análisis y en la formulación de propuestas.

Es por eso, una gran satisfacción invitar a ustedes a impulsar con nuevos enfoques la entrañable y promisoria relación entre Argentina y México, a lo largo de los años, nuestras comunidades han mezclado su destino. Pocas naciones tienen ese componente de fraternidad como esa mezcla afortunada de espíritu, sangre y vida que es la población combinada de Argentina y México, combinación que representa en si mismo el destino de unidad al que aspiran nuestros pueblos.

Auguro por ello el mejor de los éxitos a este foro que sentará un importante precedente en nuestra relación y expreso mis votos porque sus resultados contribuyan con creces a promover los intereses de nuestros países y a asegurar el justo bienestar al que aspiran nuestros pueblos.

Muchas gracias.

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