Junio de 2002 - por Juan Rial Juan Rial

El nervioso exabrupto de Jorge Batlle
Tiempo estimado de lectura: 4 min 42 seg

Luis Batlle, presidente uruguayo a fines de los años 40 y nuevamente a mediados de los 50, fue el padre del actual presidente Jorge Batlle. Durante los años 30, Luis Batlle vivió exiliado en Buenos Aires y se casó con Matilde Ibáñez, una dama porteña que hoy tiene 95 años y que ejerce notoria influencia sobre su hijo Jorge Batlle. La primera esposa del actual presidente también era bonaerense “porteña”, y puede decirse que la afinidad de Batlle con Argentina es muy alta, al punto que al inicio de su presidencia llegó a hablar de la necesidad de reconstruir el antiguo Virreynato del Plata.

Pero Batlle no puede con su genio. A lo largo de su carrera política en más de una oportunidad “cantó la justa”, como indicaba su slogan de campaña electoral de 1989, expresándose en forma inconveniente.

Una nota periodística que se suponía intrascendente, que fue emitida el 3 de junio, motivó sin embargo una tormenta diplomática rápidamente acallada. Durante un lapso en el que se suponía que no estaba siendo grabada la nota, “off the record”, el presidente al ser preguntado sobre la situación argentina "se molestó, después explotó y empezó a gritar", según el periodista M. Boerr. La grabación, emitida por la cadena de TV Bloomberg, del intercambio entre Batlle y el periodista mostró a Batlle diciendo que los argentinos son “una manga de ladrones”, obviamente refiriéndose a su clase política, e indicando luego que el presidente Duhalde carecía de respaldo político. Llegó más lejos diciendo que el futuro presidente argentino sería “el que viene el jueves” (refiriendo a una próxima visita de Carlos Menem). En forma más genérica refirió a la clase política argentina indicando que usa un lenguaje que no es el del tiempo presente.

Es conocido que el presidente habla de más, pero en este caso el tono indica que Batlle está nervioso. Aunque parezca lo contrario, defendía al presidente Duhalde, comparándose consigo mismo, con su propia falta de apoyo para poder llevar adelante un programa de cambio profundo en el país, y con la enorme dependencia que tiene el país del exterior. Batlle indicó posteriormente que el día de la entrevista con la cadena de TV era el primero en el que salía del stress de constatar durante cinco meses el constante deterioro del país, que podría haber llevado a “una situación insalvable” de acuerdo con sus propias palabras.

Entre enero del 2002 y los primeros días de mayo del 2002, unos 2309 millones de dólares en depósitos en el sistema financiero dejaron el país. Si se tiene en cuenta que en diciembre del 2001 había depositados 9403 millones de dólares, la pérdida ha sido muy notoria. Uruguay fue perdiendo los grados de inversión que le habían otorgado en el pasado las calificadoras de riesgo, y hoy los papeles que emite el país tienen difícil colocación.

En el campo económico, el moribundo Mercosur no ayuda. En lo que va del año 2002, las exportaciones uruguayas a la Argentina son un 70% menores que las registradas en el año 2001. En ese año 14,1% de las exportaciones uruguayas iba a ese país, mientras que si se proyecta el posible resultado para el 2002 sólo se llegaría al 4,4%. No ha cambiado mucho la situación con el Brasil que absorbió el 24% de las exportaciones uruguayas del 2001 y probablemente llegue al mismo porcentaje en el año 2002. La contracción ha sido tan importante que los países de la Unión Europea han pasado a ser los más relevantes para Uruguay. En el 2001 se enviaron a los mismos el 18,8% de las exportaciones, esperándose que el 2002 se llegue al 27,3%. Pero, en volúmenes físicos, finalmente las exportaciones del 2002 quizas sean algo inferiores a las registradas en el 2001.

La buena noticia que finalmente recibió Batlle apenas poco antes de la desdichada entrevista que lo llevó a la exasperación, fue que el FMI pondría hasta 1500 millones de dólares en préstamos a Uruguay, lo que aleja el fantasma del default. Lograr este préstamo supuso la aprobación de un nuevo y doloroso ajuste económico por parte del Parlamento. Lograrlo también supuso una negociación usurera, donde algunos diputados nacionalistas hicieron resistencia hasta obtener ciertas “ventajas”. Por ejemplo, la diputada Bejerez buscaba una compensación para su marido, ex intendente de Cerro Largo, procesado por la justicia.

El nuevo ajuste supone elevar el impuesto a las retribuciones personales, lo que según cálculos del Ministerio de Finanzas implicará unos 230 millones de dólares para el tesoro público. A ello se agregan otros impuestos, hasta un total de 350 millones.

Obviamente, para buena parte de la población estas medidas contribuyen a bajar su salario real, por lo que la protesta contra el gobierno crece.

Pero todavía queda más. Pronto comienza el trámite de la aprobación anual de la Rendición de Cuentas por parte del parlamento. Durante la administración de Sanguinetti se pasó de la vieja práctica del aumento constante del presupuesto quinquenal, con motivo de la presentación de la rendición de cuentas a la presentación de un proyecto con ajuste cero, sin ningún cambio. Batlle ha mantenido esta práctica, pero ahora en el 2002, tendrá una innovación, el proyecto buscará bajar el presupuesto. Se supone que se intentará, una vez más, generalizar la imposición del impuesto al valor agregado, y los nacionalistas propondrán bajar el número de las planillas del Ministerio de Defensa en unas 10.000 personas en un programa escalonado de cinco años. Todas las ideas supondrán una dura lucha en el Parlamento, en donde la cohesión y el mantenimiento de la coalición de gobierno sufrirá una prueba durísima, que aún no se sabe si logrará sortear con éxito.

La crisis financiera se expresa en muchas formas. Para sólo señalar un área relevante, diremos que el Banco Hipotecario -institución estatal encargada de préstamos para vivienda y constructor, directa o indirectamente, de la mayoría de las viviendas hechas por el Estado- en los últimos doce meses ha perdido el 47% de su patrimonio, estimable en 463 millones de dólares. El banco ha comenzado a realizar acuerdos para cerrar sus préstamos rentables con bancos privados, quedándose, poco a poco, con una cartera de incobrables...

Suscríbase al Informe político de Uruguay de Juan Rial, y lea el artículo completo.

Recomendar Imprimir  Opinar volver